Jorge Herrero autopublica su primera novela: "Ambientar Zaragoza dentro del género negro fue lo que más me costó"
Jorge Herrero (Zaragoza, 1990) lleva años escribiendo sobre la realidad aragonesa en medios regionales como HOY ARAGÓN y también en nacionales. Ahora da el salto a la ficción con 'Fuera del Registro', un thriller negro ambientado en los barrios de Zaragoza, Torrero, Delicias, San José, el entorno de la Expo, que en su primer trimestre en el mercado ha superado las 900 unidades vendidas y acumula una valoración media de 4,8 sobre 5 en Amazon.
Historiador de formación e informático especializado en seguridad, Herrero construye una novela en la que la protagonista, Irene Larré, es una periodista que investiga la muerte de una persona en un edificio ocupado y acaba destapando una red de corrupción política y especulación inmobiliaria. 'Fuera del Registro' es el primer volumen de la trilogía 'Riberas del Silencio', disponible en Amazon y en librerías de Zaragoza.
PREGUNTA. ¿De dónde arranca 'Fuera del Registro'?
RESPUESTA. La historia empieza con el hallazgo de una persona fallecida en un edificio ocupado, algo que en principio parece un suceso menor, destinado a morir en la sección de sucesos de cualquier periódico. Pero lo que empieza como una crónica rutinaria acaba convirtiéndose en una espiral peligrosa que escala mucho más alto de lo que uno puede imaginar. Es un thriller que disecciona cómo un crimen ignorado por la sociedad puede ser la llave para destapar secretos que van mucho más allá. Es el relato de una periodista que se niega a aceptar la versión oficial y las consecuencias de esa decisión.
¿Hay algo de real en ese punto de partida?
Parte sí y parte no. Yo he vivido en Argentina unos años por trabajo y allí sí lo he visto. En Zaragoza no, afortunadamente. Pero esa realidad que conocí de primera mano está en el origen de la novela.
¿Por qué decide que la protagonista sea periodista y no, por ejemplo, una inspectora de policía?
Ante todo yo soy lector, y cuando lees novela negra te encuentras siempre con el típico policía, el inspector, el detective con placa. Quería que fuera una protagonista femenina, primero, porque por desgracia no abunda en la literatura del género. Y quería que fuese periodista porque, al contrario que un policía, no tienes una institución que te respalde. No tienes placa, no tienes ciertos márgenes legales en la investigación. Cada paso que da Irene es sobre terreno inestable, y creo que eso se transmite en la lectura. La trama burocrática, la presión social... el libro es muy social en ese sentido.
Tiene formación en Historia y en Informática especializada en seguridad. ¿Cómo se cuela eso en la novela?
La parte histórica, en una novela negra contemporánea, tiene poco encaje directo. Pero la informática, sí. Hay un personaje, Alea, la amiga hacker de Irene, y con ella he cuidado mucho los tecnicismos. En el cine y la literatura tendemos a inventarnos la informática, a venderla de una manera que no tiene nada que ver con la realidad. Yo he intentado llevar el realismo de la seguridad informática a las páginas del libro. Igual es algo más aburrido que la ficción que nos venden, pero quería que fuese verosímil.
Zaragoza es casi un personaje más en la novela. ¿Qué barrios, qué calles, qué rincones aparecen?
Prácticamente todos. El primer capítulo empieza en Torrero, que es donde vivo yo, muy cerca de donde estoy ahora mismo. Y desde ahí la novela se va diseccionando por diferentes barrios: San José, Delicias, el centro, la zona de la Expo... El libro se queda en Aragón durante casi toda su extensión, salvo la parte final, que se va a Madrid, pero no digo más por no hacer spoilers. Zaragoza respira en cada página.
¿Cuánto tiempo le llevó recrear esos escenarios?
Tardé casi dos años en escribir el libro y gran parte del tiempo se me fue en eso: en ir a los sitios, recrearlos, ambientar Zaragoza dentro del género negro. Es lo que más me costó de todo el proceso.
La sinopsis del libro dice: 'En Zaragoza, la ciudad tiene memoria corta, pero las sombras son largas'. ¿Qué quiere decir con eso?
Va orientado a lo social, a la corrupción. Siempre tenemos a los altos mandos a la vista, basta ver las noticias a nivel nacional: la corrupción está a la orden del día. Esas son las sombras que la ciudadanía tiene que aguantar en el día a día. La novela habla de eso.
Más de 900 unidades vendidas en el primer trimestre, media de 4,8 en Amazon y 4,69 en Goodreads. Para una novela autopublicada, son cifras llamativas. ¿Cómo se explica ese arranque?
Contraté una editora profesional de Madrid con la que ya tenía contacto previo, pero sí, es autopublicada. Contacté con varias editoriales, tanto aragonesas como nacionales, pero no llegamos a un acuerdo. Preferí que el primer libro tuviese libertad absoluta dentro de unos parámetros profesionales. Quería un libro profesional, como el que puedes encontrar en cualquier editorial, pero con la libertad que te da hacerlo por libre. Las editoriales tienen su línea editorial, quieren sus cambios, y en el primer libro no quería eso. Quería llevar la esencia completa de lo que tenía en mente.
El 60% de las ventas son en digital y el 40% en papel. ¿Se esperaba ese reparto?
Al ser autopublicado, la difusión y la logística física se reducen mucho. En Zaragoza, si no firmas con determinadas editoriales, la distribución en librerías es complicada. Escribo en muchos medios nacionales y varios medios aragoneses y ese bagaje me ha ayudado en la difusión del libro. Medios nacionales han publicado artículos sobre él y creo que por ahí viene buena parte de la venta digital. Ahora bien, en librerías de barrio sí se han vendido muchas unidades en físico. La librería Cuéllar me dijo la semana pasada que ya llevaban más de 40 unidades, y para un autor novel eso está muy bien.
Lleva años publicando artículos de opinión. ¿Cómo ha compaginado ese registro con el de la ficción?
Me ha costado mucho meterme el chip de la novela. Vengo también del relato corto, y eso me ha ayudado para que la transición no fuese tan brusca, de hecho, este año he ganado varios concursos literarios, el de Caspe, el de Torrero, y este fin de semana estoy finalista en el festival de las Cinco Villas. Pero sí que me costó. Estos dos últimos años había escrito mucho artículo de cultura y de opinión. Cambiar ese chip de texto corto, estructurado, sabiendo exactamente lo que quieres decir, al de la inmersión narrativa de una novela... es un salto que se nota. Por eso me pegué casi dos años escribiéndola. Pero creo que al final dio buen resultado.
'Fuera del Registro' pertenece a una trilogía. ¿Tiene ya planificada la serie?
Son novelas autoconclusivas, se puede leer una sin haber leído la otra, pero todas guardan relación entre sí. Ahora mismo estoy a punto de cerrar la segunda entrega, esta vez con una editorial catalana. Estamos terminando de cerrar los términos; si todo va bien, saldría a finales del año que viene.
¿Y mientras tanto?
Para no tener un parón tan grande, también estoy trabajando en otro libro que casi seguro saldrá a finales de este año. Va fuera de la novela negra: es una historia ambientada en Zaragoza en 1910, después de la Exposición Hispano-Francesa, protagonizada por una comadrona. Tira más hacia la novela histórica, un terreno que me gusta mucho, pero con esa misma carga social: lo que le tocaba vivir a la mujer en aquella época, la casi nula capacidad de acción que tenía. Una historia de eso, básicamente.


