Si has podido ponerte la epidural, es gracias a un aragonés: la trágica historia de Fidel Pagés
En la historia de la medicina hay nombres que, a pesar de haber cambiado la vida de millones de personas, han pasado desapercibidos. Uno de ellos es el de Fidel Pagés Miravé, nacido en Huesca en 1886, y considerado el descubridor de la anestesia epidural, esa técnica que hoy se aplica en hospitales de todo el mundo para partos y operaciones quirúrgicas.
Aunque muchos asocian la epidural a un invento moderno, su origen se remonta a principios del siglo XX, y fue un aragonés quien lo describió por primera vez de manera científica y sistematizada.
El oscense que cambió la historia de la medicina
Fidel Pagés creció en Huesca y estudió Medicina en la Universidad de Zaragoza, donde destacó como uno de los alumnos más brillantes de su promoción. Ingresó pronto en el cuerpo de Sanidad Militar, lo que le llevó a destinos tan duros como las campañas del Rif, en Marruecos, donde tuvo que atender a cientos de heridos en condiciones extremas.
Esa experiencia en el quirófano de guerra, sumada a su enorme capacidad de observación, le llevó a investigar nuevas formas de aliviar el sufrimiento de los pacientes. En 1921 publicó un artículo que pasaría a la historia: “Anestesia metamérica”, donde describía la técnica que hoy conocemos como anestesia epidural.
Una técnica que alivia millones de dolores
La epidural consiste en inyectar un anestésico en el espacio epidural de la columna vertebral, bloqueando los nervios que transmiten el dolor en una zona concreta del cuerpo. De esta forma, el paciente permanece consciente, pero sin sentir dolor en la parte intervenida.
Su aplicación más popular llegó con los partos, ya que permite a las mujeres dar a luz sin sufrimiento innecesario y sin perder la consciencia. Pero también se utiliza en cirugías abdominales, ortopédicas y en el control del dolor postoperatorio o crónico.
Hoy es un procedimiento cotidiano en cualquier hospital, pero hace más de un siglo supuso un salto revolucionario en la medicina.
El olvido y el reconocimiento tardío
El destino, sin embargo, fue cruel con Fidel Pagés. Apenas dos años después de publicar su descubrimiento, murió en un accidente de tráfico cerca de Burgos en 1923, con tan solo 37 años. Su muerte prematura y la escasa difusión internacional de sus escritos hicieron que durante años se atribuyera el hallazgo a otros médicos europeos.
No fue hasta la década de 1930 cuando colegas latinoamericanos reivindicaron su autoría, logrando que su nombre recuperara el lugar que merecía en la historia. Hoy, premios médicos, congresos y hasta un sello de Correos recuerdan su figura.
Pocas veces un hallazgo científico ha tenido tanto impacto en la vida cotidiana de millones de personas. Gracias a Fidel Pagés, millones de madres han podido traer a sus hijos al mundo sin dolor, y miles de pacientes han pasado por quirófano con un sufrimiento mucho menor.
Un legado inmenso nacido en Huesca que merece ser recordado: la próxima vez que escuches hablar de la epidural, sabrás que detrás de ella está el talento y la visión de un aragonés.