Así era el Mercado de la Zaragoza medieval: puestos de comida, ejecuciones, corridas de toros...

El mercado al aire libre de Zaragoza estuvo en el entorno del actual Mercado Central desde el siglo XII.
Desde el siglo XII el mercado está junto al barrio de San Pablo  / Dibujo de Valentín Carderera de 1840
Desde el siglo XII el mercado está junto al barrio de San Pablo / Dibujo de Valentín Carderera de 1840

Los mercados han sido desde tiempos inmemoriales el centro de la vida de las ciudades. Y Zaragoza no es una situación excepcional. El mercado ha sido una parte importante de la vida urbana de la capital aragonesa. Durante varios siglos, la principal zona de la ciudad estuvo invariable en el entorno de la actual catedral. En tiempos de la Caesaraugusta romana, el foro y las tiendas que acogía se asentaba en el entorno de la plaza de la Seo. 

Siglos después, en la época islámica, había varios mercados. Además de las tiendas que había en torno a las puertas, había también mercados en los alrededores de las mezquitas. El zoco principal de Saraqusta se situaba junto a la mezquita mayor, continuando con la tradición que llegaba desde época romana. Y se sabe que había otro zoco en los alrededores de la Puerta Cinegia. 

EL ORIGEN DEL MERCADO DE ZARAGOZA

La situación cambió cuando Zaragoza ya era la capital del Reino de Aragón y la ciudad comenzaba a crecer gracias a la protección real. Fue a comienzos del siglo XII cuando el rey aragonés Pedro II puso las bases para  el que sería el principal mercado de la ciudad desde época medieval hasta la actualidad, rompiendo así con la tradición romana y árabe de tener el mercado en el entorno de la actual Seo. 

Este monarca trasladó el almudí o lonja de pan, y el alfolí o pósito de la sal, desde Puerta Cinegia a la zona donde está el Mercado Central. Esa zona de la ciudad estaba en ese momento en pleno crecimiento, ya que el mismo monarca dispuso que se poblara el entorno de la ermita de San Blas, siendo el germen del cada vez más dinámico barrio de San Blas, o de San Pablo.

Su hijo, Jaime I el Conquistador, no solo ratificó la decisión de Pedro II, sino que además ordenó que esa zona se convirtiera en la sede fija del mercado de la capital del reino. Además, este monarca concedió a la ciudad la celebración de una feria de 15 días por San Juan Bautista.

En el siglo XIII se produjo otro cambio importante durante el reinado de Pedro III. En 1238, el tradicional mercado que se celebraba los jueves se cambió al viernes. Otro Pedro, en este caso IV, confirmó la celebración de mercado anual en 1344. 

En 1462, el rey Juan II, padre de Fernando El Católico, concedió a la ciudad el privilegio de organizar dos ferias; la primera en invierno, y la segunda, en verano. 

CÓMO ERA EL MERCADO MEDIEVAL DE ZARAGOZA

De esta forma, con el paso de los siglos y de los privilegios reales, se fue conformando junto a la Puerta de Toledo el mercado de la Zaragoza medieval. Un mercado que se convirtió en uno de los grandes espacios públicos de la ciudad, punto de encuentro de comerciantes y mercaderes de todos los puntos del reino, y en el que además de los puestos para la compra y venta, se celebraban también justas, ejecuciones, corridas de toros y eventos y fiestas populares. 

Junto a las viejas murallas romanas, todavía en activo, se adosaban edificios con tiendas en los bajos. De forma paralela al muro se disponían las hileras de puestos de los distintos comerciantes, además de bancos de piedra para la venta de frutas y verduras al por menor de los comerciantes cristianos. Y decimos cristianos, porque al igual que la ciudad estaba dividida entre las zonas donde vivía la población cristiana, la judía y la mudéjar, el mercado también tenía sus divisiones. 

En este caso, los comerciantes judíos tenían asignada una zona en la que vendían ropas y calzados, entre otros productos en los que eran expertos. Además, también existía el estanco de la sal, y una zona situada en un recinto cerrado en el que se vendía la carne, situada junto a la zona de pescados y salazones. Por otro lado, los jueves se contrataba el cereal que permitía abastecer a Zaragoza de este ingrediente básico en la dieta de la Zaragoza medieval y renacentista. 

Durante siglos, el mercado permaneció en la zona de la Puerta de Toledo, siendo testigo de celebraciones como las procesiones que se celebraban con motivo de la coronación de los reyes de Aragón desde la Aljafería a la seo, o de ejecuciones como la del Justicia Mayor de Aragón, don Juan de Lanuza, a manos de tropas castellanas por orden de Felipe II de Castilla, I de Aragón. 

Y así fue hasta que a finales del siglo XIX, la ciudad decidió construir un edificio de aires modernistas para sustituir al viejo mercado medieval al aire libre. En 1895, Félix Navarro diseñó el que sería el Mercado Central o de Lanuza, siendo inaugurado en 1903, convirtiéndose así en el heredero de una tradición que mantiene viva esta zona de Zaragoza desde el siglo XII.

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