Pablo Gargallo, el vanguardista escultor de Maella que triunfó en París y Nueva York

El escultor de Maella se relacionó con Pablo Picasso y Juan Gris y estuvo a la vanguardia del arte de comienzos del siglo XX
El escultor desarrolló su carrera artística entre Barcelona y París / Identidad Aragonesa
El escultor desarrolló su carrera artística entre Barcelona y París / Identidad Aragonesa

Si hay un museo bonito en Zaragoza que atrapa a cuantos los visitan, ese es el Museo Pablo Gargallo. Antes de entrar, la plaza de San Felipe, con la iglesia del mismo nombre, y las esculturas de Gargallo con el telón de fondo del palacio que acoge sus obras, ya nos predispone a disfrutar de él...

Una vez dentro, obras tan llenas de fuerza como El Profeta, o la elegancia sofisticada de la cabeza de Kiki de Montparnasse, nos permiten intuir los motivos por los que Pablo Gargallo es uno de los más grandes escultores que ha dado esta tierra, estando entre los artistas más destacados del siglo XIX a nivel mundial

UN ESCULTOR NACIDO EN MAELLA

Pablo Gargallo nació en la localidad de Maella en la madrugada de un 5 de enero de 1881, y fue uno de los artistas más innovadores a la hora de trabajar el hierro, trabajando como nadie las formas en este material y los vacíos escultóricos. El cubismo, con los espacios vacíos, fue el hilo argumental de buena parte de su obras rompiendo conceptos y transformando las concepciones de volúmenes y formas tal y como se trabajaban hasta ese momento.

En 1888, la familia se traslada a Barcelona, donde Gargallo comenzó a formarse como artista. En la Ciudad Condal entrando a trabajar en el taller de Eusebio Arnau, a la par que asistía a clases nocturnas de dibujo, demostrando ya su excepcionales aptitudes. En torno al 1900, comienza a frecuentar la tertulia de Els Quatre Gats, donde comienza a introducirse en los círculos culturales de vanguardia estableciendo amistad con artistas como Pablo Ruíz Picasso, Ángel y Mateu Fernández de Soto, Ricard Canals, o Jume Sabartés.

En Barcelona colaboró también con Lluís Doménech i Montaner en trabajos escultóricos en edificios como el Palau de la Música Catalana o el Hospital de San Pablo, además del Instituto Pere Mata de Reus.

El Gran Profeta, una de las obras cumbre de Gargallo / Ayto. de Zaragoza

Entre idas y venidas de París a Barcelona, y viceversa, Gargallo sigue realizando obras hasta que se empadrona en la capital francesa en 1913, donde está en contacto con Pablo Picasso, Juan Gris, Amadeo Modigliani, Marice Princet... Ese mismo año, Juan Gris le presenta a la que sería su esposa: Magali Tartanson, una costurera francesa de 19 años. De esa unión, nacería en 1922 Pierrette, la única hija del escultor.

Tras Comenzar la I Guerra Mundial en 1914, y dado que no le dejan alistarse en el ejército francés a causa de su estado de salud, decide trasladarse a Barcelona con Magali. Al año siguiente, en 1915, Gargallo y Magali se casan en una iglesia del barrio de Gracia. Cuatro años después, en 1919, participó en la Exposición Hispano-Francesa de Bellas Artes de Zaragoza, celebrada en la Lonja, siendo la primera vez que exponía sus obras en su tierra natal.

En Francia, expone en lugares como el Salon d´Automne de París, donde es uno de los expositores más conocidos y elogiados. En 1923 comienza su segunda época del cobre, caracterizada por la ejecución de figuras completas, cada vez más grandes, y en las que usa los volúmenes cóncavos. Tras ser despedido en 1924 de su empleo como docente de la Escuela Superior de Bellos Oficios y de la Escuela Técnica de Oficios de Arte, que fueron desmanteladas al poco tiempo, Gargallo se traslada junto a su mujer a París

En 1925 participa con gran éxito en los salones des Indépendantsdes Tuileriesd´ Automne y en la Exposition Internationale des Arts Décoratifs et Industriels Modernes, de París, y en el Saló de Tardor, de Barcelona. Ese mismo año forma parte de la exposición oficial de arte francés contemporáneo presentada en Tokyo y Osaka.

Un año después, en 1926, realiza en chapa de cobre la Cabeza de profeta, unos veinte años después de que materializase por primera vez dicha figura en el relieve de San Juan Bautista, del friso de los santos de la fachada principal del Pabellón de Administración del Hospital de la Santa Cruz y San Pablo. Y en 1927 se traslada a un taller en la avenida del Maine, en Montparnasse.

ESCULTURAS PARA EL ESTADIO OLÍMPICO DE BARCELONA Y PLAZA CATALUÑA DE BARCELONA

En 1927 se trasladan a un taller del nº 107 de la avenida del Maine, en Montparnasse. El Ayuntamiento de Barcelona le invitó en junio de ese año a presentar tres bocetos de esculturas para el proyecto de ornamentación de la plaza de Cataluña, realizando El pastor de la flautaLa vendimiadora y El pastor del águila, las dos primeras ejecutadas en piedra de París y la última fundida en bronce. La vendimiadora sería trasladada poco tiempo después a los jardines del Parque de Montjuich. Una reproducción de El Pastor del águila se instaló a principios del siglo XXI en la confluencia de la calle Candalija con la calle Alfonso I de Zaragoza.

Una de la obras de Gargallo, en Montjuich / Museo Pablo Gargallo

La Exposición Internacional de Barcelona de 1929 le encarga, en junio de 1928 la ejecución de cuatro esculturas para el Estadio Olímpico de Montjuich, dos Bigas en piedra artificial y dos Jinetes en bronce, estos últimos conocidos actualmente como Saludo olímpico. Este estadio tenía la finalidad de acoger los Juegos Olímpicos de 1936. Pero la proclamación de la Segunda República Española hizo que finalmente se celebraran en Berlín.

En 1981, ambos atletas fueron trasladados al Palacio de la Virreina, en las Ramblas barcelonesas, y en 1989, los jinetes regresaron definitivamente a Montjuich. A mediados de la década de los 80 se fundieron nuevos ejemplares de los jinetes para ser instalados frente a la fachada del museo Pablo Gargallo de Zaragoza.

En 1929 Gargallo comienza su época del hierro, realizando en esta época la mayor parte de sus esculturas en este material, consolidándose así en uno de los grandes artistas de la escultura metálica no fundida. Dos años después, Gargallo se traslada junto a su familia a otra residencia que casi podría calificarse de lujo, en la calle Parque Montsouris. En 1933, y mientras seguía con su éxito internacional, Gargallo se camba de casa de nuevo a una vivienda de tres plantas de la calle Vaugirard, con dos estudios y jardín.

Desde allí prepara exposiciones en la galería Brummer Nueva York y en la Sala Parés de Barcelona, exposiciones en las que cosechó gran éxito de púbico y crítica, e intenta fundir en bronce el Gran Profeta, con la vanguardista técnica del vacío total, utilizada también en el Gran Profeta.

En esta época, Gargallo está agotado. Y antes de viajar a Reus para exhibir allí buena parte de la exposición de Barcelona, escribió a su mujer y a su hija para que viajaran desde París para reunirse con é. Finalmente, contrae una bronconeumonía, y fallece un 28 de diciembre en el hotel Londres de Reus, tres días después de inaugurada la exposición que le había llevado allí.