La Puerta del Ángel: derribada tras Los Sitios, fue la principal de la ciudad de Zaragoza
Desde época romana, Zaragoza contó con una muralla para defender la ciudad de asaltos, peligros y posibles invasores. Conforme pasaron los siglos y la ciudad creció, los límites de la muralla fueron creciendo, y con ellas, las puertas que comunicaban el interior de la capital con el mundo exterior.
Entre las puertas más famosas, se encontraban la puerta de Valencia, o Porta romana en tiempos clásicos (situada en la zona de la Magdalena, y así llamada porque era la que comunicaba con Roma), la puerta de Toledo, situada junto a la plaza del Mercado, y que comunicaba con el palacio de la Aljafería, y la que fue la principal vía de acceso a la ciudad, la Puerta del Ángel.
UNA PUERTA CON MÚLTIPLES NOMBRES

Esta puerta, situada al norte de la ciudad, estaba situada entre el palacio de la Lonja y el palacio de la Diputación del Reino, muy cerca de la Seo. Y comunicaba directamente con el puente de Piedra, salida natural hacia Huesca, Barcelona, los Pirineos y Francia.
En origen, esta puerta estaba situada al final del cardo máximo, una de las dos calles que articulaban la ciudad romana. Durante la época islámica recibió el nombre de Baab Alqantara (puerta del puente), llamándose después puerta de Alcántara. Tras la reconquista de la ciudad por Alfonso I El Batallador, fue conocida como puerta del Puente. Los impuestos que se recaudaban en ella eran propiedad del rey de Aragón, hasta que en 1244, Jaime I El Conquistador concedió que fuera el concejo de Zaragoza quien se hiciera cargo de los ingresos.
Sería llamada puerta del Ángel desde 1492, cuando con motivo de la visita a la ciudad de los Reyes Católicos, Fernando de Aragón e Isabel de Castilla, se renovó la puerta en su honor. En ese momento, se colocó rematando el edificio, y en una hornacina, una delicada escultura del Ángel Custodio, patrono de la ciudad. El ángel, cuya fiesta era de las más destacadas tanto en Zaragoza como en el conjunto de reinos de la Corona de Aragón, era de alabastro policromado, y se conserva en la actualidad en el Museo de Zaragoza.
La puerta estaba rematada por dos torres en los laterales, y conformaba un espectacular conjunto monumental gracias a que estaba situada junto al palacio de la Diputación del Reino, el palacio Arzobispal y la Seo a la izquierda de la puerta, y las Casas del Puente (el ayuntamiento histórico de la ciudad) y el palacio de la Lonja, a la derecha.

La puerta estuvo en pie, flanqueada por los principales edificios de la capital, hasta que durante los Sitios de Zaragoza, la puerta del Ángel sufrió grandes daños a causa de los bombardeos franceses. Esos desperfectos, sumados al mal estado de conservación de la puerta hasta ese momento, provocó que fuera derribada en 1821.
Años después, en 1860, y con motivo de la visita de Isabel II a la capital aragonesa, se construyó otra puerta que pretendía recordar a la puerta derribada 40 años antes. Finalmente, la puerta fue derribada completamente 7 años después, en 1867, para facilitar el acceso desde el paseo del Ebro y desde el puente de Piedra.