Damián Forment, el escultor renacentista más importante de la Corona de Aragón: del Pilar a Poblet
Si hablamos de arte renacentista en Aragón, hay una figura que sobresale por encima de todas: se trata de Damián Forment. La familia de Forment era originaria de la localidad turolense de Alcorisa, y se puede considerar que este escultor fue de los más prolijo en la Corona de Aragón, con obras en lugares destacados como la Basílica del Pilar, la catedral de Huesca o el Monasterio de Poblet, panteón de la familia real aragonesa.
El lugar de nacimiento de Forment no está claro del todo, ya que aunque se suele decir que nació en Valencia, también hay quien dice que nació en la localidad de la que provenía su familia, Alcorisa. Este es el caso de Emilio Moliner Espada, quien mantiene esa tesis en un bien documentado estudio publicado por la Institución Fernando El Católico.
SUS ORÍGENES EN VALENCIA
Lo que sí que está documentado es que era hijo de un carpintero de Alcorisa llamado Pablo Forment, y de la hija de un pesador de harinas valenciano, Beatriz Cabot. Forment pasó su juventud a orillas del Mediterráneo, donde contrajo matrimonio en 1499 con Jerónima Alboreda, hija de un miembro del gremio de carpinteros valencianos, y pintor también. De esta matrimonio surgieron cuatro hijas, de las cuáles, las dos menores, ya nacieron en Aragón.
Su formación escultórica, de carácter goticista, la recibió en el taller de su padre, donde también colaboraba su hermano Onofre. Este taller era el más prestigioso de Valencia a comienzos del siglo XVI. Además, es muy posible que durante su etapa valenciana Forment realizara algún viaje a Italia, explicándose así la influencia del arte renacentista en sus obras. Esa influencia también podría explicarse por la presencia de los italianos Paolo de San Leocadio, Francesco Pagano y Riccardo Quartararo en Valencia desde 1472.
LA ETAPA ARAGONESA
En 1509 el escultor llegó a Zaragoza, donde terminó de dominar el lenguaje renacentista y mejoró su técnica. Nada más llegar, comenzó a recibir grandes encargos, dado que ya se había hecho un nombre en Valencia.
Entre ellos, destaca la realización en alabastro del retablo mayor de la Basílica del Pilar entre 1509 y 1518. En la capital aragonesa también realiza los retablos de las iglesias de San Pablo (1511) y de San Miguel de los Navarros (1518).
En su etapa zaragozana, Damián Forment también atiende trabajos de otras ciudades, sobre todo del resto de Aragón y de Cataluña. Por ejemplo, en 1520 comienza el retablo mayor de la catedral de Huesca, en 1527 recibe el encargo del retablo del monasterio de Poblet. También comenzó el retablo de la Catedral de Santa María de la Asunción de Barbastro, aunque murió sin verlo terminado.

Entre las obras que realizó, podemos destacar también el retablo mayor de la iglesia de Sallent de Gállego, el retablo del Hospital de clérigos de San Severo de Barcelona, la Magdalena de Tarazona, el retablo mayor de la iglesia de San Pedro de Binéfar (que fue destruido durante la Guerra Civil), o la adoración de los pastores en Sobradiel.
Una de las obras cumbres de su estilo será el retablo de la catedral de Santo Domingo de la Calzada, donde muestra toda la experiencia adquirida en sus anteriores trabajos. Y allí fue precisamente donde falleció, ya que mientras trabajaba en el retablo, el escultor enfermó y murió el 23 de diciembre de 1540.