Zaragoza tuvo un cine que parecía un palacio musulmán donde hoy está El Caracol
Zaragoza ha sido desde hace décadas una de las ciudades más cinéfilas de España. Y buena prueba de ello es la cantidad de cines de todo tipo que salpicaban la ciudad. Desde los más grandes y monumentales del centro, como el Elíseos, o el Gran Teatro Fleta, a los cines de barrio que se extendían por toda la ciudad. Uno de los primeros cines de la capital aragonesa, tal y como señala Jesús Martínez Verón en la web Zaragoza Arquitectura Siglo XX fue el cine Alhambra
El primer gran cine de la ciudad fue el Cinema “Alhambra”. Estaba situado en la trasera del número 28 del paseo de la Independencia aunque el acceso se realizaba a través de un pasadizo que arrancaba del número 26.El proyecto fue encargado a uno de los arquitectos que más contribuyeron a renovar la Zaragoza de finales del siglo XIX y principios del XX, Félix Navarro. Pero su muerte prematura hizo que se encargara finalmente del proyecto y de las obras su hijo, Miguel Ángel Navarro.
UN CINE DE INSPIRACIÓN NEOMUDÉJAR
La inauguración del cinema “Alhambra» tuvo lugar el 6 de octubre de 1911. Estaba ubicado en el paseo de la Independencia 26, (donde se encuentra el actual Centro Comercial Independencia) y estuvo en activo hasta agosto de 1965, para, tras ser derruido, permitir la construcción del cine Avenida. El cine destacó en el momento de su inauguración por dos motivos.
El primero, por su capacidad. Cuando fue inaugurado, esta sala tenía acoger hasta a 850 espectadores, una cifra bastante superior a la media de los cines zaragozanos, que estaba en 300 localidades, según Martínez Verón. El cine contaba, además de con la propia sala de proyección, varias salas de espera tanto cubiertas como en un jardín anexo, y un ambigú al que se podía acceder de manera libre aunque no se entrara a ver las películas.
En segundo lugar, este cine tenía un diseño neomudéjar que parece sacado de un palacio islámico. Hasta ese momento, los cines zaragozanos se inscribían de forma mayoritaria en el estilo modernista. Y según Zaragoza Arquitectura Siglo XX, el Alhambra inauguró una tendencia por la que cada cine se decoraría de una forma diferente y espectacular para sorprender y atraer a los zaragozanos del momento, siempre deseosos de encontrar novedades.
El conjunto era complementado con un espacio junto a la pantalla, en la que se situaba el piano y el narrador (hay que pensar que en ese momento las películas eran todavía mudas), y una zona para la orquesta.

