Ejea con sus humedales: mejoras en el pantano de San Bartolomé y la estanca del Sabinar
Se trata de una nueva acción del Ayuntamiento ejeano de respeto por el medio ambiente y lucha contra el cambio climático.
En una nueva acción de compromiso con el medio ambiente y la lucha contra el cambio climático, el Ayuntamiento de Ejea de los Caballeros ha llevado a cabo mejoras en dos humedales. Se trata del pantano de San Bartolomé y la estanca del Sabinar, dos espacios naturales pensados para el disfrute de la población. Además, son lugares donde se practica la pesca deportiva, hábito que también se quiere favorecer.
La inversión de las actuaciones ha ascendido a 17.998 euros y se han centrado en el pantano de San Bartolomé y en la estanca del Sabinar, esta última considerada Monte de Utilidad Pública nº 450, denominado “Bosquetes de Ejea”.
En el pantano de San Bartolomé los trabajos han consistido en la reparación de infraestructuras para facilitar la accesibilidad en el embarcadero. También se ha ampliación el caño en el camino de acceso, así como el suministro de equipamiento e instalación de mesas tipo picnic. También se ha adecuado el entorno mediante desbroce de praderas, podas de saneamiento y bacheado del camino asfaltado.
Por su parte, en la estanca del Sabinar, se ha llevado a cabo la limpieza y el retejado del refugio. También se ha aseado el entorno mediante la realización de cunetas para canalizar las aguas de lluvia, parcheo del camino con aporte de zahorras y desbroce de sus bordes. Además se han recuperado los puestos tradicionales de pesca, que estaban inaccesibles.
MÁS DE 800 PAISAJES SINGULARES
La comarca de las Cinco Villas alberga más de 800 espacios naturales que están catalogados como paisajes singulares. Tanto el pantano de San Bartolomé como la estanca del Sabinar están incluidos en la lista. La orografía de la zona hace que se puedan encontrar diversos paisajes, desde las Sierras de Santo Domingo, pasando por los profundos valles, como el que acoge a la Val de Onsella, a las depresiones regadas por los ‘Arbas’ de Luesia y de Biel, o el Ebro (Tauste), y las formaciones singulares y únicas, como los Aguarales de Valpalmas.
Todas ellas cuentan con una flora y fauna personalizada a cada espacio. Así, tan singulares y diversos son los paisajes como las especies naturales que habitan en ellos. Hay desde bosques de robles pintos y hayas, en la Sierra de Santo Domingo, hasta matorrales y garrigas de la tierra llana, como en Las Pedrosas, pasando por las orquídeas salvajes de los montes de Los Pintanos y la Bardena Negra.

