La contradanza de Cetina: la explicación a una fiesta ancestral que sorprende en medio mundo
Cada 19 de mayo, el pequeño municipio zaragozano de Cetina se convierte en escenario de una de las tradiciones más singulares y sobrecogedoras de Aragón: la Contradanza, un ritual que combina danza, teatro, música y simbolismo ancestral en honor a San Juan Lorenzo, patrón del pueblo.
Esta manifestación popular, declarada Bien de Interés Cultural Inmaterial en 2012, no es solo un espectáculo folclórico: es una relato escénico en movimiento que hunde sus raíces en siglos de historia, y que cada año vuelve a emocionar tanto a vecinos como a visitantes.
Un ritual nocturno lleno de símbolos
La Contradanza se representa de noche, bajo la luz de las antorchas y el fervor colectivo. Ocho danzantes, vestidos con túnicas bicolores en blanco y negro, ejecutan una coreografía conocida como mudanzas —hasta 32 figuras diferentes— al compás de una música hipnótica, ancestral. El centro de todo lo ocupa un personaje temido y fascinante: el diablo, que marca el ritmo con palmadas, da órdenes y conduce la historia hasta su clímax.
Las figuras representadas remiten a elementos religiosos, mitológicos y de la vida cotidiana: desde la Virgen de Atocha o el dios de las aguas, hasta escenas costumbristas como los arcos o la fuente. Se trata de una puesta en escena cargada de simbolismo, en la que cada gesto y cada giro tienen un significado. La música se interrumpe solo con los llamados “escuches”, que marcan los cambios rítmicos y las transiciones dramáticas.
El clímax: el diablo muere... y resucita
El momento más esperado llega con la pantomima final, en la que el diablo es simbólicamente “afeitado” y ejecutado en una escena que mezcla solemnidad, comedia y rito. Pero no es un final: el personaje resucita entre gritos y aplausos en una catarsis colectiva que culmina con el grito unánime de todo el pueblo:
“¡¡¡Viva San Juan Lorenzo!!!”
Un estallido de emoción que funde lo espiritual y lo pagano, lo teatral y lo religioso, en una noche que los cetineros viven con intensidad y orgullo.
Una joya del folclore aragonés que atrae a cientos de visitantes
La Contradanza forma parte de las fiestas patronales de Cetina, reconocidas como Fiesta de Interés Turístico Regional desde 1996. Su celebración es el resultado de meses de preparación y ensayo por parte de todo el pueblo, que cada año se vuelca para mantener viva esta tradición que trasciende generaciones.
El evento atrae a turistas, curiosos, antropólogos y amantes del folclore que encuentran en Cetina una de las expresiones culturales más auténticas de Aragón. Una fiesta que no se contempla desde fuera, sino que se vive desde dentro: con los sentidos, con el alma, con la memoria colectiva de un pueblo que no quiere que su historia se olvide.
Si hay un lugar donde el patrimonio inmaterial se convierte en una experiencia viva, es Cetina cada 19 de mayo. La Contradanza no es solo una tradición: es un viaje al pasado, un rito de identidad y un espectáculo único. Quien la presencia, no la olvida.


