El ibón de aguas cristalinas con una leyenda que solo ocurre en la noche de San Juan

Ubicado en el mítico valle de Chistau, tiene una leyenda que sólo se revela un día al año
Leyenda del Ibón de Plan / Vía Wikipedia
Leyenda del Ibón de Plan / Vía Wikipedia

A casi 2.000 metros de altitud, entre los relieves del Macizo de Cotiella, se encuentra uno de los paisajes más singulares y más representativos del Pirineo aragonés, el ibón de Plan. Conocido popularmente como la Basa de la Mora, este lago de origen glaciar tiene una leyenda ancestral que hace que muchos madrugen el 24 de junio (día de San Juan). 

LA LAYENDA QUE POCOS CONOCEN SOBRE EL IBÓN DE PLAN

En el valle de Chistau, hay una leyenda que se remonta a los tiempos de las guerras entre musulmanes y cristianos. Según la tradición oral, una joven princesa mora, perseguida durante una de estas batallas, huyó hasta las montañas de Cotiella. Incapaz de continuar, se perdió en los bosques y jamás regresó. Su cuerpo nunca apareció, y desde entonces, se cree que su espíritu quedó atrapado en las frías aguas del ibón de Plan.

La leyenda asegura que, cada amanecer del día de San Juan, la figura de la princesa se manifiesta bailando sobre el lago, vestida con joyas y rodeada de serpientes de colores. Solo pueden verla quienes, al lavarse la cara con sus aguas al amanecer, lo hacen con el corazón limpio. 

“Si ye que i puyas bela maitinada de San Chuan ta ibón y no la bieses habrás de pensare en laba-te l´anima…”, dice el dicho que se ha transmitido de generación en generación en la Val de Chistau.

Si subes una buena madrugada de San Juan al ibón y no la ves, tendrás que pensar en lavarte el alma…”. Más allá del mito, la cita del 24 de junio se ha convertido más allá de una leyenda, en un pequeño rito para muchos visitantes que combinan espiritualidad con montaña. 

CÓMO LLEGAR AL IBÓN DE PLAN, EN HUESCA

El acceso al Ibón de Plan puede realizarse de dos maneras, dependiendo de la condición física del visitante y de la experiencia que se quiera vivir. La opción más exigente parte desde las localidades de Plan o Saravillo, con un recorrido a pie de unas tres horas de subida y cerca de 960 metros de desnivel acumulado. El sendero transcurre entre bosques y praderas de alta montaña, en una ascensión que exige cierto esfuerzo pero que ofrece una muy buena recompensa en forma de paisajes.

Para quienes prefieren un acceso más directo, existe una pista forestal que permite llegar en vehículo hasta el refugio de Lavasar, a unos 14 kilómetros de Saravillo. Desde allí, en apenas 20 minutos de caminata suave, se alcanza la orilla del ibón. No obstante, el estado de la pista puede variar dependiendo de la época en que se suba y las condiciones meteorológicas del momento, por eso es vital informarse antes de subir. 

DÓNDE COMER EN PLAN, HUESCA

Si vas a subir a ver el precioso ibón, hacer una parada al bajar en alguno de los dos restaurantes de Plan convertirá tu visita en un diez sobre diez. Ubicado en la Ctra. San Juan de Plan, s/n, el restaurante Casa Ruche, ofrece un menú diario de cocina casera por 21 euros, con platos tradicionales como fideuá, cordero del valle o confit de pato, acompañados de postres caseros y vino Somontano.

Por su parte, La Capilleta, reconocida por la Guía Michelin, apuesta por una cocina más elaborada con menús que oscilan entre los 26 y 38 euros. Destacan sus carnes a la brasa, arroces al Josper y un ambiente cuidado que refleja la esencia del valle.

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