El pueblo del Pirineo que guarda una ermita milenaria… y una casa de brujas
A casi 1.400 metros de altitud, en lo alto de una cumbre del valle de Bielsa y con el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido como telón de fondo, se encuentra Tella, un diminuto y encantador pueblo de montaña en la comarca del Sobrarbe (Huesca). Con apenas una veintena de casas de piedra y tejados de pizarra, sin tiendas, casi sin cobertura móvil y rodeado de caliza, Tella parece detenido en el tiempo. Pero lo que le falta en tamaño y servicios lo compensa con un legado natural, cultural y mágico que lo convierte en una visita imprescindible para quienes buscan un Aragón más profundo y desconocido.
CUNA DE BRUJAS Y ERMITAS
Uno de los mayores atractivos de Tella es su misterioso vínculo con la brujería y la magia. El refrán «Tella, Dios nos libre de ella» aún resuena en el imaginario popular, alimentado por la existencia de la Casa de la Bruja y de las Hierbas Medicinales, un museo donde se explora el legado de las mujeres acusadas de hechicería en estas tierras. No muy lejos, el Puntón de las Brujas, una montaña de aspecto rocoso, añade a la historia el ingrediente perfecto para imaginar aquelarres bajo la luna.
Pero Tella no solo vive de leyendas. La Ruta de las Tres Ermitas es otro de sus tesoros. En un recorrido circular de una hora, sencillo y muy recomendable para familias, se pueden visitar tres joyas del románico pirenaico: San Juan y San Pablo, Nuestra Señora de Fajanillas y la Virgen de la Peña. La primera de ellas, documentada ya en el año 1019, es un símbolo de la espiritualidad de la época y un mirador natural hacia el Monte Perdido y el desfiladero de las Devotas.
HISTORIA BAJO TIERRA
En los alrededores de Tella, el pasado remoto también aflora. Allí se encuentra el Dolmen de Tella, uno de los monumentos megalíticos más importantes del Alto Aragón. Se remonta al Neolítico y su fotografía a contraluz, con el valle al fondo, es casi una tradición para quienes lo visitan.
Pero quizá lo más asombroso sea la Cueva del Oso Cavernario, a 1.600 metros de altitud. Este yacimiento, el más alto de Europa occidental, alberga restos óseos de una especie extinta hace 9.000 años. El recorrido es accesible para todos los públicos, se realiza con guía y permite no solo conocer cómo vivían estos animales prehistóricos, sino también contemplar una de las vistas más sobrecogedoras del Pirineo aragonés.
UN DESTINO QUE NO SE OLVIDA
Tella no necesita multitudes para brillar. Su mezcla de naturaleza intacta, patrimonio histórico, cultura mágica y rutas accesibles lo convierte en una joya escondida del Alto Aragón. Ideal para senderistas, amantes de la historia, familias con niños o viajeros en busca de autenticidad, este pueblo demuestra que, a veces, los lugares más pequeños son los que guardan los secretos más grandes.

