El pueblo que casi nadie de Aragón ha visitado y es impresionante: una joya medieval
Un pueblo amurallado, intacto desde la Edad Media, que sigue siendo un secreto para muchos aragoneses
Pedraza, en Segovia, es uno de los pueblos medievales mejor conservados de Europa y, sorprendentemente, sigue siendo desconocido para muchos maños. Tras su muralla se esconde un pueblo encantador, con un castillo imponente, casas blasonadas, calles empedradas y una historia que se remonta al siglo XI.
SEÑORES FEUDALES, OVEJAS MERINAS Y LA PODEROSA CASA DE VELASCO
La historia de este pueblo es muy antigua, siendo ya un paso clave estratégicamente hablando en la época musulmana. Sin embargo, será en el s. XV cuando todo cambie, ya que Pedraza pasó a manos de la Casa de Velasco, una de las familias más influyentes de Castilla, gracias a una dote matrimonial.
La villa se transformó: llegaron los nobles, se levantaron palacetes, aparecieron los blasones y floreció la economía. Los ricos ganaderos merineros se instalaron aquí para tener derecho a pastar en los prados comunales, y el comercio de lana se convirtió en el gran motor económico. La lana de Pedraza se exportaba a Flandes y Florencia, y sus talleres eran conocidos por toda Europa.
Durante los siglos XVI y XVII vivió su apogeo, gracias a la Mesta, la poderosa organización ganadera que llegó a manejar más de tres millones de cabezas de oveja. Pero como todo esplendor, acabó. En el siglo XIX, con la abolición de los señoríos y la decadencia del comercio lanero, Pedraza entró en declive. Muchas casas se abandonaron y la despoblación rural hizo el resto.
EL RENACER DE ESTE PUEBLO MEDIEVAL
Curiosamente, ese abandono fue la salvación. A partir de los años 60, Pedraza empezó a atraer a familias que compraban casas para rehabilitarlas como segunda residencia. Esa recuperación (discreta, lenta y respetuosa) devolvió el alma al pueblo. En 1996, la Fundación Europa Nostra premió a Pedraza por su rehabilitación ejemplar y, desde entonces, los reconocimientos no han dejado de llegar. En 2014 se unió a la Asociación de los Pueblos Más Bonitos de España, y en 2019 fue elegido como el pueblo más bello de Castilla y León.
Hoy, Pedraza es uno de los destinos más recomendables para quienes buscan historia, arquitectura, calma y autenticidad.
QUÉ VER EN PEDRAZA: LO IMPRESCINDIBLE
La visita empieza atravesando su única entrada, la Puerta de la Villa, una estructura defensiva de origen medieval que conserva sus portones de madera originales y que también alberga la antigua Cárcel de la Villa, hoy convertida en museo.
En el centro del pueblo late en su Plaza Mayor, un espacio irregular rodeado de casonas nobles con balcones y escudos de armas. Desde allí, basta alzar la vista para ver en lo alto el Castillo de Pedraza, una fortaleza con más de mil años de historia que fue residencia del pintor Ignacio Zuloaga y que hoy alberga un museo con obras del propio artista, además de piezas de El Greco y Goya. No muy lejos, la muralla medieval aún se conserva en buen estado, y en uno de sus tramos puede visitarse el Pozo de las Hontanillas, una torre albarrana con un antiguo aljibe.
En lo religioso, destacan la Iglesia de San Juan Bautista, de origen románico y aún en uso para el culto dominical, y la Iglesia de Santa María, más cercana al castillo, hoy desacralizada pero con elementos arquitectónicos que la vinculan a distintas épocas, desde el románico hasta el gótico.

