Peñíscola más allá de sus playas: esto es lo que esconde la ciudad
Peñíscola es uno de los destinos favoritos de aquellos que buscan desconectar buscando la tranquilidad de las playas de la provincia de Castellón. Levantada sobre una península rocosa que se adentra en el mar Mediterráneo, Peñíscola es un destino en el que disfrutar de mucho más que playas y calas de ensueño.
Este puede ser tu destino ideal si quieres combinar el turismo de sol y playa con visitas culturales y una deliciosa gastronomía, en la que predominan los arroces, el marisco y el pescado fresco, ya que Peñíscola cuenta con muchos lugares interesantes que visitar.
El primero que merece mención es el Castillo de Peñíscola, también conocido como Castillo del Papa Luna, es la joya de la corona de esta ciudad. Construido entre 1294 y 1307 por los templarios, este monumento histórico fue la residencia del Papa Benedicto XIII. Su ubicación en la cima de una colina ofrece vistas panorámicas impresionantes del mar y la ciudad. Además, el Parque de Artillería, que rodea el castillo, es un espacio natural lleno de jardines y baterías defensivas que datan de siglos pasados.
LO QUE ESCONDE EL CASCO ANTGUO DE PEÑÍSCOLA
Pasear por el casco antiguo de Peñíscola es descubrir una rica historia escondida en un laberinto de calles estrechas y empedradas, casas blancas con balcones llenos de flores y pequeños comercios que venden productos locales. En ese paseo podrás pararte a contemplar la Iglesia de Santa María, un templo gótico-renacentista.
Continuando el paseo por la empinada Calle Mayor y tras subir una escalinata, encontrarás el Baluarte del Calvario, otro de los puntos de interés que visitar en Peñíscola. Este baluarte vigilaba uno de los flancos de la bahía de Peñíscola de posibles ataques por mar, y formaba parte de una gran muralla renacentista del siglo XVI que rodeaba al pueblo y lo convertían en un fuerte casi impenetrable, al estar además rodeado por mar.

Otra de las paradas obligatorias en la visita es la Ermita barroca de la Virgen de la Ermitana, construida entre 1708 y 1714. Destaca por su torre campanario de planta cuadrada y su fachada decorada con motivos militares entre los que se encuentra el escudo de Felipe V.
Si quieres unas vistas panorámicas del Mediterráneo y de la fachada oriental del castillo, el Faro de Peñíscola se encuentra ubicado junto a la Batería del Terraplén. Unos metros más adelante hay un rincón único que destaca del resto de construcciones. La casa de las conchas o de les Petxines es una fachada totalmente cubierta de conchas que esconde una historia familiar que data de hace más de 50 años atrás, cuando una familia local intercambiaba tabaco con conchas con algunos marineros de la zona.

Y para terminar de empaparte de la cultura y la historia del lugar, Peñíscola cuenta con varios museos y centros de interpretación, como el Museo del Mar, ubicado en el antiguo edificio de la Lonja, en el que conocer a fondo la historia marinera.