El pasado oculto de Tarazona como ciudad judía y su gran impacto: "Fue una edad de oro"

La huella judía en Tarazona es mucho anterior a los Reyes Católicos... casi de época romana.

Hay ciudades cuyo legado se percibe a simple vista en plazas, palacios y catedrales. Y hay otras, como Tarazona, cuyos tesoros más profundos permanecen ocultos entre callejones estrechos, archivos polvorientos y piedras que aún guardan secretos. Pocas localidades españolas pueden presumir de haber sido cruce estratégico entre tres reinos, refugio religioso y centro dinamizador del comercio medieval. Tarazona lo fue todo eso… y también una de las comunidades judías más importantes de Aragón.

Durante siglos, los sefardíes convirtieron a la ciudad en un referente económico y cultural. Su época dorada, en el siglo XIII, marcaría para siempre la historia de Tarazona.

Una presencia milenaria que cambió la ciudad

La huella judía en Tarazona es mucho anterior a los Reyes Católicos. Hay indicios de asentamientos desde época visigótica e incluso romana, y todo indica que la comunidad sobrevivió también bajo la dominación musulmana. Sin embargo, fue con la conquista cristiana de Alfonso I el Batallador, en 1119, cuando los sefardíes comienzan a aparecer con fuerza en los documentos oficiales.

La calle judería de Tarazona, un lugar indispensable para conocer su pasado sefardí / HOY ARAGÓN
La calle judería de Tarazona, un lugar indispensable para conocer su pasado sefardí / HOY ARAGÓN

Los judíos se convirtieron entonces en una pieza clave de la economía urbana. El propio rey concedió al obispo los impuestos de la aljama, reflejo del creciente poder adquisitivo de la comunidad.

Siglo XIII: la edad de oro sefardí en Tarazona

La prosperidad convertirá a Tarazona en una de las juderías más ricas de Aragón, aprovechando su posición fronteriza con Castilla y Navarra. Comerciantes, administradores reales, recaudadores y artesanos hebreos tejen una red económica que impulsa toda la ciudad.

Entre los nombres más relevantes destaca la familia Portella, auténticos magnates del comercio cerealista. La influencia de los Portella era tal que en 1267 pagaban una quinta parte de todos los impuestos de la aljama, y uno de ellos, Moshé de Portella, llegó a ser baile real entre 1273 y 1286. Gracias a su gestión, en 1285 el rey Pedro III aprobó una normativa fiscal específica para la comunidad judía de Tarazona.

Tarazona es parte de la red de juderías de España / HOY ARAGÓN
Tarazona es parte de la red de juderías de España / HOY ARAGÓN

Durante ese periodo, la ciudad vivió su máximo esplendor comercial, y la judería se convirtió en un motor económico sin el cual no se entiende el desarrollo urbano de Tarazona.

Crisis, guerras y reconversión

Pero la fortuna no fue eterna. La peste de 1348, nuevas epidemias, malas cosechas y la guerra entre Pedro I de Castilla y Pedro IV de Aragón devastaron la ciudad. Entre 1357 y 1360 Tarazona sufrió saqueos continuos y el barrio judío fue uno de los más castigados, al encontrarse fuera de la muralla.

Sin embargo, la aljama se convirtió en pieza esencial para reconstruir la ciudad. Esto explica que Tarazona no sufriera el gran pogromo de 1391, que arrasó otras juderías de Castilla y Aragón

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