A 300 metros de altura y a una velocidad que asusta: es la tirolina más llamativa de Aragón
El Maestrazgo suma un reclamo más a su lista de senderos, miradores, patrimonio y gastronomía. Desde hoy, los visitantes pueden “volar” sobre el cañón del río Cantavieja en Vértigo Maestrazgo, la nueva tirolina gestionada por la empresa turolense Geoventur. Con casi un kilómetro de recorrido y un desnivel que sitúa el trazado a unos 330 metros de altura, la instalación aspira a situarse entre las más largas de Aragón y a reforzar la proyección turística no solo de la localidad, sino del conjunto comarcal.
La propuesta es tan sencilla de explicar como contundente en sensaciones. La salida se realiza desde el paraje del Tambor y, tras sobrevolar el tajo del río, los usuarios aterrizan en la zona del Rebollar, donde un equipo de la organización habilita el retorno hasta el punto de inicio.
Hasta 95 kilómetros por hora: adrenalina y mucha diversión
La velocidad, condicionada por el peso, la posición y las ráfagas de viento, oscila habitualmente entre 70 y 95 km/h, un rango que convierte el descenso en una experiencia de adrenalina controlada apta para amantes del aire libre y curiosos que se inician en el turismo activo.
La inversión total asciende a 400.000 euros, con una aportación de 120.000 euros del Fondo de Inversiones de Teruel (FITE). El proyecto ha incluido la adecuación de accesos, la instalación de servicios básicos y la aplicación de medidas de integración ambiental, con especial atención a minimizar el impacto en un entorno de alto valor paisajístico.
La hoja de ruta pasa por compatibilizar la nueva actividad con la protección del medio, una exigencia que el Ayuntamiento y la empresa adjudicataria han situado como prioridad desde la fase de diseño.
La gestión, adjudicada por un año prorrogable a Geoventur, se apoya en un equipo de entre cuatro y seis profesionales. Sus funciones abarcan desde la colocación de arneses y comprobaciones de seguridad hasta la logística de traslados entre zonas y la atención del servicio de hostelería en el paraje del Rebollar, pensado como punto de encuentro para participantes y acompañantes.
La operación diaria se rige por protocolos de seguridad que incluyen briefing previo, revisión de material homologado y control de aforos para evitar esperas y garantizar tiempos fluidos.
Con la apertura y el sistema de reservas ya activo a través de la web oficial, el consistorio y la empresa confían en desestacionalizar la demanda y alargar la estancia media del visitante.
La estrategia encaja con el objetivo comarcal de diversificar el catálogo de experiencias: combinar deporte y naturaleza con visitas patrimoniales a un casco histórico declarado Bien de Interés Cultural, degustaciones de producto local y rutas por los paisajes kársticos que han dado fama al Maestrazgo.
El auge del turismo por la tirolina
El impacto esperado se medirá en pernoctaciones y consumo en negocios locales, desde alojamientos rurales y restaurantes hasta comercios de proximidad y empresas de guiado.
La tirolina aspira a ser el gancho que anime a organizar escapadas de fin de semana completo, con una agenda que sume senderismo por los roquedos, itinerarios en BTT, observación de fauna y propuestas culturales. “Vértigo Maestrazgo” nace, en definitiva, como pieza tractora de un destino que quiere crecer sin perder la calma ni la identidad.
En el plano técnico, la instalación se ha concebido como línea de vuelo panorámica: el recorrido atraviesa un vacío espectacular que permite contemplar farallones, bosques de ribera y la traza del río, con una entrada suave a la zona de llegada gracias a sistemas de frenado progresivo.
La señalización de senderos de acceso, la delimitación de áreas sensibles y la información al usuario sobre buenas prácticas —no abandonar residuos, respeto a la flora y fauna, silencio en periodos críticos— completan un dispositivo que busca educar tanto como entretener.
Cantavieja, que ya figuraba en la agenda de aficionados a la naturaleza y al patrimonio medieval, incorpora así una experiencia de alta intensidad que amplía el perfil del visitante potencial. La tirolina no pretende sustituir lo que el Maestrazgo ofrece desde hace décadas; se suma como nueva capa de un destino que entiende el turismo como cadena de valor: paisaje, cultura, deporte, producto local y hospitalidad. Con el primer vuelo ya en marcha, el reto pasa por consolidar la propuesta en el calendario de escapadas del Aragón interior y convertir el vértigo en recuerdo para quien se asome al vacío con el casco bien ajustado.

