El Castillo Calatravo de Alcañiz: historia, arte y cultura en el corazón del Bajo Aragón
El emblemático castillo medieval acoge en su entorno en verano el Festival del Castillo - Platea de Verano, un evento cultural consolidado como referente escénico en Aragón.
Con más de 16.000 habitantes, Alcañiz, capital de la comarca del Bajo Aragón, ejerce de centro de servicios para buena parte del norte de Teruel y zonas limítrofes de Zaragoza. Su ubicación estratégica, entre Madrid y Barcelona y cerca del eje que une el País Vasco con la Comunidad Valenciana, la convierte en un enclave accesible y con proyección.
Entre sus múltiples atractivos destaca el Castillo Calatravo, una construcción cuyo origen data de finales del siglo XII y que alberga uno de los conjuntos de pintura mural gótica más importantes de Aragón. Además. su entorno acoge el festival que lleva su nombre y que desde hace tres décadas se celebra durante el verano.
EL CASTILLO CALATRAVO: ARQUITECTURA Y PATRIMONIO
Situado sobre la loma de Pui Pinos, el castillo de Alcañiz fue una de las primeras construcciones peninsulares en adoptar el modelo conocido como “Felipe Augusto”, con planta regular, torres flanqueantes y un patio interior rodeado de dependencias. Desde sus orígenes, se estructuró en dos áreas: una de funcionalidad religiosa, con capilla, claustro y torre del Homenaje, y otra de carácter militar, probablemente destinada a caballerizas y al cuerpo de guardia.
La capilla, datada hacia el año 1200, es la obra principal de la época románica y estuvo dedicada a la Magdalena. En ella se encuentra el sepulcro de Juan de Lanuza, virrey de Aragón y comendador mayor de Alcañiz, obra del escultor Damián Forment en 1537. Se trata de un sepulcro de alabastro blanco que, pese a su estado actual deteriorado por distintas destrucciones, conserva piezas como las figuras de la Prudencia y la Fortaleza.
El claustro, construido junto a la capilla, combina elementos románicos y protogóticos. Destacan su portada con arquivoltas de medio punto y capiteles decorados con entrelazos, así como los restos del sepulcro del comendador García López.
La torre del Homenaje, obra del siglo XIV, conserva escudos vinculados a Juan Fernández de Heredia. Sufrió remodelaciones en el siglo XVI durante el mandato de Juan de Lanuza.
Una de las joyas del castillo son sus pinturas murales góticas, que datan de la primera mitad del siglo XIV. Se distinguen por su temática civil, poco común en la pintura mural de la época. En la planta noble de la torre del Homenaje se representan escenas vinculadas a las campañas de Jaime I; en el atrio, domina la temática religiosa; y en el claustro, aunque muy deterioradas, destaca una gran figura del arcángel San Miguel.
Ya en el siglo XVIII, el infante Don Felipe impulsó una profunda reforma del ala sur, transformándola en el palacio de estilo barroco, convertido en la actualidad en Parador Nacional. Su fachada continúa la tradición del palacio aragonés del tardorrenacimiento, con elementos en piedra y ladrillo, balcones en la planta noble y una galería superior de arcos de medio punto.
FESTIVAL DEL CASTILLO DE ALCAÑIZ - PLATEA DE VERANO
Desde 1994, el Castillo Calatravo acoge en verano el Festival del Castillo de Alcañiz - Platea de Verano. Lo que comenzó en un espacio provisional, se consolidó en 2002 con la construcción del anfiteatro Pui Pinos en la ladera del castillo, con capacidad para más de 800 personas. Su singular ubicación al aire libre, junto al castillo, permite una experiencia escénica integrada con el entorno patrimonial.
Este festival ha logrado especializarse en producciones teatrales, musicales y de danza de alta calidad. Su programación es generalista pero mantiene una línea propia marcada por la innovación, la adaptación a la realidad territorial y la apuesta por nuevas tendencias. La oferta incluye espectáculos de medio y gran formato que no podrían representarse en otros espacios de la ciudad.
El festival también destaca por la entrega anual del Premio Trovador, instituido en 1998 para reconocer la trayectoria de artistas de las artes escénicas y musicales. Han sido galardonados, entre otros, figuras como Nuria Espert, José Luis López Vázquez, Héctor Alterio, Rafael Álvarez “El Brujo”, Víctor Manuel y Ara Malikian.
Este año, el Festival del Castillo de Alcañiz se celebra los fines de semana del 4 al 19 de julio.
QUÉ VER EN ALCAÑIZ
Además del castillo, Alcañiz ofrece un amplio abanico de puntos de interés patrimonial, natural y cultural. Destacan sus pinturas rupestres en el yacimiento de Val del Charco del Agua Amarga, que son Patrimonio Mundial por la UNESCO desde 1998. Es uno de los más importantes del arte levantino en Aragón.
En el casco urbano destaca la plaza de España, con la Casa Consistorial (1570) y la Lonja gótica del siglo XV. También de visita obligada es la excolegiata de Santa María la Mayor. Conserva su torre campanario del siglo XIV y la iglesia actual, de estilo barroco, destaca por sus dimensiones y valor arquitectónico.
Bajo la oficina de Turismo se encuentran los subterráneos medievales. Son unos antiguos pasadizos junto a la nevería.
TURISMO DE NATURALEZA
Para quienes vayan en busca de turismo de naturaleza, en Alcañiz encontrarán la Estanca. Se trata de un embalse, construido en 1927 y empleado para el regadío de Valmuel y Puigmoreno. Se sitúa a tan solo cinco kilómetros de Alcañiz y es también un espacio para el ocio y el contacto con la naturaleza.
Además, todo el entorno de Alcañiz combina zonas áridas y esteparias con montes de pino carrasco y formaciones únicas como las Saladas, unas lagunas endorreicas de alto valor ecológico. También se puede pasear por el pinar La Mangranera, una rara zona residual del bosque mediterráneo; o por el río Guadalope, con senderos y paseos por la ribera.
FIESTAS Y TRADICIONES
Alcañiz conserva un calendario festivo diverso y arraigado, en el que conviven manifestaciones religiosas, históricas y populares. Entre las celebraciones más singulares destaca el Vencimiento del Dragón, que se representa al aire libre cada 23 de abril, día de San Jorge. La festividad se complementa con un mercado medieval que se celebra el fin de semana más próximo a esa fecha.
Las romerías también tienen un peso destacado en la tradición alcañizana. Especialmente significativa es la del Domingo del Voto, que se celebra el último domingo de abril en honor a la Virgen de Pueyos, tras el compromiso adquirido en 1738 por el concejo de la ciudad como agradecimiento por haber salvado las cosechas de una gran sequía.
Otra romería a este santuario tiene lugar el 9 de septiembre, durante las fiestas patronales, dedicadas a la Virgen de los Pueyos y al Ángel Custodio, entre el 8 y el 13 de septiembre. A lo largo del año también se acude a la ermita de Santa Bárbara, el 6 de agosto y el 4 de diciembre, y el carnaval se inicia con la fiesta del choricer, en la que los vecinos salen al campo para compartir una comida tradicional. Desde 2019, se ha incorporado además la conmemoración de la Concordia de Alcañiz, con una recreación histórica celebrada cada febrero.
Pero si algo destaca dentro de las fiestas y tradiciones alcañizanas es, sin duda, la Semana Santa. Como el resto del Bajo Aragón, también Alcañiz está caracterizada por el toque generalizado e ininterrumpido del tambor por las calles, a la vez conmemoración religiosa y tradicional.
GASTRONOMÍA
En cuanto a la gastronomía alcañizana, entre otros, destacan los productos con denominación de origen como son el aceite de oliva Bajo Aragón, el jamón de Teruel o el melocotón Calanda. Todo ello sin olvidar platos como el cordero a la pastora, las alubias con perdiz, la fritada con caracoles, el arroz de bacalao con patatas y la olleta o adobo, siempre acompañados de productos de la huerta alcañizana, con los que se elabora el famoso chirigol.
Las tortas de pimiento, matizadas con atún o jamón son otra de las delicias que se pueden encontrar en Alcañiz. En el plano de los dulces, encontramos pastas tradicionales como las tortas de alma, los mantecados, los almendrados, los roscones, las tortadas, la torta de nueces, la torta de Pascua en Semana Santa, o las tetas de Santa Águeda, entre otros.
Alcañiz no solo preserva su pasado, sino que lo activa con iniciativas culturales que generan oportunidades y cohesión territorial. El Castillo Calatravo y el Festival del Castillo constituyen dos pilares fundamentales en esta estrategia. A través de ellos, la ciudad combina historia, arte y cultura contemporánea en una propuesta turística singular que atrae a visitantes durante todo el año.