Castillo de Sádaba: imponente fortaleza y una de las mejores conservadas en Aragón
El castillo de Sádaba es una de las grandes joyas de las Cinco Villas y uno de los castillos mejor conservados de Aragón. Esta imponente fortaleza fue erigida en la segunda mitad del siglo XIII, destacando de entre los de su época por su planta geométrica rectangular.
Está construido en piedra sillar y tiene una clara influencia cisterciense. Su origen se relaciona a Sancho VII de Navarra y es uno de los más representativos de su época en toda España.
EL CASTILLO DE SÁDABA, EN DETALLE
Se trata de un recinto murado de gran altura con siete torres almenadas de planta rectangular, diferentes entre sí, dispuestas en las cuatro esquinas y en el centro de los muros Norte, Este y Sur. Entre ellas destaca la conocida como torre del rey, a la izquierda de la puerta de acceso, de mayor altura y con mayor número de elementos nobles.
El castillo de Sádaba cuenta con una superficie rectangular de aproximadamente mil metros cuadrados. El interior se abre a un patio de armas donde sobresale el gran aljibe en el centro. También se abre al patio, mediante una puerta con un tímpano labrado con la cruz de la Orden de San Juan, la capilla, adosada al muro Oeste y cubierta con bóveda de crucería simple sustentada por columnas en las esquinas de la sala que poseen capiteles con decoración esculpida de tradición románica.
CÓMO LLEGAR AL CASTILLO DE SÁDABA
Aunque se sitúa al otro lado del río Riguel, sobre un alto rocoso cercano a Sádaba, llegar hasta el castillo es sorprendentemente sencillo. De hecho, incluso se puede dejar el coche en la misma puerta.
El castillo se puede visitar por libre o también con un guía experto de la localidad. Actualmente está abierto de jueves a sábado (de 10:30 a 13:00 y de 16:00 a 19:00 horas) y los domingos solo por la mañana. Las visitas las gestiona la oficina de Turismo de Sádaba.
QUÉ VER EN SÁDABA
Sádaba se encuentra a medio camino entre Navarra y la sierra de Santo Domingo. Pasear por sus calles es viajar en el tiempo: casas de piedra, plazas tranquilas y el rumor del río Riguel crean una atmósfera serena. El patrimonio de esta localidad cincovillesa no se limita al castillo
A las afueras del municipio, el mausoleo romano de los Atilios, del siglo II d.C., sorprende por su conservación. También destacan la iglesia gótica de Santa María y varios puentes de origen romano y medieval que aún cruzan el Riguel.
Sádaba no es solo un destino para amantes de la historia. Es también un lugar donde la calma, el paisaje y la autenticidad todavía tienen cabida. Sobre su cima, el castillo sigue contemplando los días pasar, recordando que hay piedras que saben contar historias.