Parques eco-industriales y su labor medioambiental a través de las energías renovables
Atalaya Generación viene desarrollando instalaciones de generación renovable con el objetivo de avanzar con paso firme hacia un modelo energético más sostenible y respetuoso con el territorio. La compañía promueve y desarrolla proyectos de generación de energía renovable, ya sean para su conexión a red o bien destinados al autoconsumo, persiguiendo incrementar el grado de autoabastecimiento energético de los territorios generadores y contribuir activamente a la descarbonización del sistema energético.
La concepción de la generación renovable de Atalaya se basa en dos premisas fundamentales: los proyectos de generación renovable pueden integrarse en el territorio considerando sus condicionantes medioambientales y socioeconómicos y, por otra parte, la energía producida debe consumirse lo más cerca posible de donde se genera.
Con esta motivación, la empresa ha enfocado una de sus líneas estratégicas en desarrollar proyectos de generación renovable que, además de tener como objetivo la adecuada integración medioambiental de las unidades de producción, mejoren la eficiencia energética del sistema en su conjunto, con los beneficios inducidos en el entorno que esta última característica acaba suponiendo.
Esta línea de trabajo supone trasladar el concepto de autoconsumo renovable y sus ventajas ambientales al ámbito industrial, integrando las tecnologías de generación renovable no gestionables con sistemas de almacenamiento para así, ofrecer soluciones que garantizan que una amplia cobertura de la demanda del sector industrial se lleva a cabo de forma respetuosa con el medio.
Esta concepción se traduce en el desarrollo de los llamados Parques Eco-industriales, un modelo que toma como base la definición de la Agencia Internacional de Energía: comunidades de empresas que cooperan en la gestión de recursos para mejorar su rendimiento ambiental, económico y social.
CÓMO FUNCIONAN LOS PARQUES ECO-INDUSTRIALES
En los Parques Eco-industriales las instalaciones de generación renovable y de almacenamiento se integran para satisfacer las necesidades específicas de cada polo industrial, especialmente las de aquellos con alta demanda eléctrica. Los sistemas de almacenamiento absorben los excesos de producción renovable en relación con la demanda industrial y aportan electricidad cuando la producción renovable no gestionable no es capaz de satisfacer por sí sola, los requerimientos específicos de energía de las industrias.
Esta integración permite gestionar las energías limpias no gestionables con garantía y eficiencia, reemplazando así, casi en su totalidad, a los combustibles fósiles de la factura energética de las empresas, reduciendo su huella de carbono, fortaleciendo su competitividad y mejorando su imagen pública.
A su vez, esta concepción permite atraer el consumo a los territorios generadores de energía de origen renovable, mejorando la eficiencia de las infraestructuras de transporte y reduciendo las pérdidas de energía del Sistema. Este esquema disminuye los impactos generados por el binomio generación-consumo de energía, incrementa la resiliencia y la robustez del sistema eléctrico, reduce la necesidad de inversiones en la red de transporte y distribución, facilitando, además, su control, regulación y su adaptación a los requerimientos derivados de la descarbonización, y, por último, pero no por ello menos importante, acelera la transición energética.
NORMATIVA: EL GRAN RETO
Aunque ya se ha alcanzado madurez tecnológica suficiente y demostrada, el desarrollo regulatorio que permita su implementación a gran escala aún avanza con cierta lentitud. En este sentido, la reciente aprobación de la Ley 5/2024, de 19 de diciembre, en Aragón, supone un hito importante. La norma, orientada a fomentar las comunidades energéticas y el autoconsumo industrial, incorpora los principales conceptos europeos necesarios para el desarrollo de parques eco-industriales en la comunidad.
No obstante, su aplicación efectiva depende de la comisión bilateral de negociación entre el Gobierno de Aragón y el Ejecutivo central, de la que aún deben salir los acuerdos que doten de operatividad a este marco. En este sentido, Atalaya confía en que el amplio consenso político y social que acompañó la aprobación de la ley se traduzca en resultados concretos que impulsen el desarrollo del modelo.
EL DESARROLLO DEL TERRITORIO COMO OBJETIVO
La concepción de desarrollo de la compañía no solo es energética, sino también territorial. La propuesta de Atalaya implica revertir en el entorno local los beneficios de las fuentes renovables, salvaguardando sus condicionantes medioambientales, generando empleo, fortaleciendo el tejido empresarial y atrayendo nuevas inversiones. En zonas con problemas de despoblación, la implementación de estas infraestructuras energéticas puede convertirse en un instrumento clave para dinamizar la economía y fijar población.
En definitiva, el modelo de parque eco-industrial que postula Atalaya representa una vía sólida para avanzar hacia un sistema de generación de energía y un sector industrial más competitivos y comprometidos con su entorno. Si se termina por confirmar el respaldo normativo que requiere, este modelo puede convertirse en una palanca de transformación tanto para el sistema energético como para la economía productiva de numerosos territorios.
* Este artículo forma parte de un completo Especial de Medio Ambiente, publicado con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente 2025. Ver el especial completo.