Mesa de debate | La movilidad del futuro: limpia, inteligente y segura
La movilidad es uno de los retos en mayúscula de las ciudades en el camino hacia los objetivos de descarbonización planteados para 2030, un objetivo que involucra a todos los habitantes de las ciudades, desde el que da un servicio público de movilidad hasta el ciudadano de a pie que tiene que tomar la decisión diariamente de cómo desplazarse por la ciudad.
Patinetes, bicicletas, transporte urbano eléctrico, coche privado... cada día hay más opciones donde elegir, pero ninguna certeza de cuál es la mejor manera de movernos, una necesidad básica y primaria para todos. Hay muchas incógnitas y retos por resolver en el camino hacia la movilidad sostenible, y en HOY ARAGÓN se han planteado muchos de ellos en una mesa de debate con algunos de los agentes que están trabajando para que Zaragoza siga liderando la descarbonización.
Jaime Armengol, gerente de Mobility City, Carmen Bartolomé, directora de economía circular de Circe y Ángel Gil, gerente del clúster logístico ALIA debaten sobre la movilidad en la ciudad de Zaragoza y los retos que se plantean en la ciudad para poder reducir su impacto.
No hay una respuesta acertada e inequívoca sobre cuál es el mejor tipo de movilidad ya que, como suele ser habitual, la mejor respuesta podría ser un "depende". El mundo de la movilidad ha cambiado radicalmente en los últimos años y la cantidad de opciones para desplazarse también.
"La nueva movilidad tiene tres grandes atributos: tiene que ser limpia, inteligente y segura, porque sino no es sostenible", comenta Jaime Armengol, poniendo la seguridad por delante en la lista de prioridades ya que "estamos moviendo personas".
Precisamente por tratarse de personas "la movilidad está muy interrelacionada con las capacidades de cada uno de moverse y con el urbanismo, ya que la vivienda está suponiendo un problema actualmente que está haciendo que las necesidades de desplazamiento cambien", apunta Armengol.
La electrificación se propone como una de las grandes tendencias tanto en transporte público, en el que Zaragoza lidera la lista nacional con la electrificación de gran parte de su flota de autobuses y el gran servicio que presta también el Tranvía de Zaragoza, como de vehículos privados. Pero a su vez en vehículos privados o en sectores como la logística encuentra grandes retos a los que es posible que la electrificación no sea capaz de servir como respuesta.
"No es viable apostar solo por una movilidad", comenta Carmen Bartolomé en referencia a la movilidad eléctrica, por lo que "la descarbonización será una combinación de estrategias". A lo que Jaime Armengol añade que hay "tres barreras para la introducción del coche eléctrico, que son el precio elevado (con planes incentivos insuficientes), la accesibilidad y la adecuación de las autonomías de los coches a las necesidades de los usuarios". Por todo ello Bartolomé cree que "habrá mucha gente que se quede fuera de este tipo de movilidad".
Para el sector logístico que mueve vehículos pesados en grandes distancias, la electrificación podría ser prácticamente una utopía. Para Ángel Gil, gerente del clúster logístico, la clave de la movilidad está en "adecuar el sistema de propulsión que tu elijas a tus necesidades". Y aunque cree que la electromovilidad puede resolver las necesidades a ciertos usuarios, también destaca en ella un gran reto sin resolver: el reciclado de las baterías eléctricas.
Teniendo en cuenta que cuando hablamos de la movilidad de las personas implica a muchos ciudadanos que a diario se mueven, es lógico pensar que la solución no está en manos de uno solo, sino de la colaboración de muchos agentes que persiguen el mismo objetivo poniendo de su parte los recursos de los que disponen para hacerlo más fácil.
Circe, por su parte, cuenta con Planes de Movilidad Sostenible que proponen soluciones innovadoras para mejorar la movilidad en la ciudad o en las empresas. La primera medida que pretende lograr estos planes es "reducir esa movilidad, optimizarla y después sustituir el combustible o lo que se necesite".
Para ello se lleva a cabo un completo diagnóstico de cómo se están moviendo las personas, "después saber de qué recursos se dispone y, por último, qué acciones hay que hacer para alcanzar el objetivo de reducción de las emisiones asociadas a ese transporte", explica Carmen Bartolomé.
Fruto de la colaboración con otras entidades, el clúster logístico está trabajando en proyectos para lograr una reducción considerable del impacto de su actividad en el medioambiente. Para ello se ha presentado un proyecto "orientado a la mejora de uso de las zonas de carga y descarga dentro de la ciudad", con el objetivo de ayudar a la reducción del coste operativo del reparto y de emisiones de CO2.
Mobility City es el mejor punto de referencia para conocer sobre las tendencias de movilidad del futuro. Como adelanta Jaime Armengol, veremos un cambio grande en el uso del espacio público, ya que "se está limitando el uso del espacio público hacia el coche privado en favor de otros medios de transporte".
En logística también adelanta una época de cambios en cuanto a zonas inteligentes de carga y descarga y "una concentración en el reparto, tanto de la logística hacia la ciudad como la logística inversa desde la ciudad hacia afuera", comenta Armengol.
En cuanto a la electrificación de los vehículos no tiene duda de que es el camino que seguirá la movilidad en cuanto al vehículo privado y, lo más novedoso es algo que ya se está poniendo a prueba en algunos países, que es la "aspiración por utilizar una tercera dimensión de la ciudad, que es el aire, para la utilización de drones por entornos urbanos".
Con todas estas variables por convivir bajo el mismo entorno, la movilidad va a seguir viendo cambios y adaptándose no solo a las necesidades de los ciudadanos de realizar sus desplazamientos, sino también a las regulaciones europeas que irán determinando el futuro de la movilidad hacia la descarbonización. Por lo que en cuanto a movilidad, " a cada uno la suya", concluye Armengol.