ARPA apuesta por la sostenibilidad como motor de rentabilidad y viabilidad empresarial a largo plazo

La integración de criterios ESG deja de ser una opción ética para convertirse en una inversión estratégica frente a la volatilidad del mercado.
Planta de ARPA EMC en La Muela (Zaragoza). / ARPA
Planta de ARPA EMC en La Muela (Zaragoza). / ARPA

En el actual ecosistema empresarial, la sostenibilidad ha dejado de ser un concepto abstracto para convertirse en un eje clave de la viabilidad económica. Así lo sostiene Javier García, responsable de Sostenibilidad en ARPA, quien resume la premisa en una idea clara: “si un modelo no es rentable, no es sostenible; pero si no es sostenible, difícilmente perdurará en el tiempo”.

Bajo este enfoque, explica García, las organizaciones más avanzadas están redefiniendo sus operaciones sobre dos pilares fundamentales: la descarbonización y la circularidad. En este sentido, subraya que la descarbonización no solo responde a una responsabilidad climática, sino que actúa como una auténtica estrategia de protección financiera.

Para avanzar hacia la neutralidad en carbono, el responsable de sostenibilidad detalla tres grandes ejes de actuación. En primer lugar, la autonomía energética, que abarca los alcances 1 y 2. “Mediante la implementación de infraestructuras fotovoltaicas, en ARPA estamos logrando hasta un 60% de independencia energética”, afirma, destacando que este autoconsumo funciona como un escudo frente a los “shocks” de precios del mercado eléctrico.

El segundo eje es el desarrollo del hidrógeno verde. En esta línea, ARPA está invirtiendo en transformar los excedentes de energía renovable en este vector energético, con el objetivo de sustituir combustibles fósiles en flotas y procesos industriales pesados.

Por último, señala el desafío del alcance 3, que representa entre el 80% y el 90% de las emisiones totales. “Controlar la huella de carbono en toda la cadena de valor, hasta el final de la vida útil del producto, es hoy el reto más complejo y necesario para el sector”, indica.

HACIA UN MODELO DE ECONOMÍA CIRCULAR

En paralelo, ARPA trabaja en el segundo gran pilar: la transición hacia un modelo de economía circular. García apunta que el objetivo es abandonar el esquema tradicional de “extraer, usar y tirar” y avanzar hacia una mentalidad basada en el ecodiseño. Esta herramienta, explica, permite garantizar la trazabilidad completa de cada pieza y facilitar su recuperación posterior.

“El objetivo ya no es solo reciclar, sino extender la vida útil de los productos y priorizar la reparación”, subraya. En esta línea, la compañía está implementando estrategias de recompra y reacondicionamiento. “Al diseñar productos con ciclos de vida superiores a los 20 años y ofrecer opciones de retorno al finalizar su uso, garantizamos que los materiales se reintegren en el mercado”, añade.

SOSTENIBILIDAD COMO VENTAJA COMPETITIVA

Para García, la sostenibilidad constituye, en última instancia, una ventaja competitiva. Advierte de que el mercado global está experimentando un proceso de selección en el que las grandes corporaciones ya exigen métricas sostenibles a sus proveedores como condición para cerrar acuerdos.

“Invertir en estos procesos no es un gasto, sino una garantía de futuro”, concluye. En su opinión, las compañías que no se adapten a esta transformación quedarán relegadas frente a competidores más eficientes, resilientes y alineados con las nuevas demandas del mercado.

"El camino es largo, pero es el único que garantiza el éxito a largo plazo”, afirma, convencido de que ARPA está posicionada para liderar esta transición energética y circular.

* Este artículo forma parte de un especial de sostenibilidad en el que han participado una veintena de entidades aragonesas. Ver especial completo aquí.