Transferencia tecnológica como impulso a la sostenibilidad industrial desde el Instituto Tecnológico de Aragón
La sostenibilidad ha dejado de ser una obligación normativa para convertirse en un elemento estratégico y competitivo dentro del tejido industrial. Así lo concibe el Instituto Tecnológico de Aragón (ITA), que ofrece soluciones tecnológicas a las empresas para acompañarlas en el proceso de cambio hacia paradigmas sostenibles.
"El papel de la transferencia tecnológica es clave para que las soluciones sostenibles no se queden en fases experimentales, sino que lleguen de forma efectiva al mercado", explica David Díez, responsable de Negocio del ITA.
Desde la entidad, cuya actividad se centra en la innovación tecnológica y su transferencia a las empresas, se observa un cambio significativo en la demanda empresarial. “Cada vez más compañías solicitan soluciones sostenibles, no solo por cumplimiento, sino porque el cliente final percibe ese valor y está dispuesto a pagar más”, señala Díez.
En este contexto, la sostenibilidad se integra desde el inicio de los proyectos, aunque el verdadero reto reside en escalar esas soluciones hasta su implantación real. “La transferencia tecnológica es el puente que permite superar ese ‘valle de la muerte’ entre el desarrollo y el mercado”, añade.
Una estrategia con la sostenibilidad en el núcleo
El ITA ha incorporado la sostenibilidad como un eje central de su estrategia, tanto desde el punto de vista de negocio como tecnológico. Por un lado, se articula en distintos ámbitos específicos (construcción industrial y sostenible, energía limpia, industria eficiente y circular o movilidad sostenible) y, por otro, orienta su hoja de ruta tecnológica a medio plazo hacia objetivos como el desarrollo de componentes climáticamente neutros y la adopción de tecnologías avanzadas alineadas con la transición ecológica.
Uno de los principales desafíos, según Díez, es romper con la idea de que sostenibilidad y rentabilidad son conceptos enfrentados. “La innovación debe ser sostenible por definición y, de lo contrario, no es innovación”, afirma. En este sentido, insiste en que los modelos de negocio basados en la sostenibilidad deben demostrar también su viabilidad económica para consolidarse.
Innovación para transformar modelos productivos
La innovación desempeña un papel decisivo en la aceleración hacia modelos más sostenibles. Desde el ITA se identifican tres líneas prioritarias: la extensión de la vida útil de los productos (desde vehículos hasta infraestructuras), el ecodiseño orientado a la reutilización y reciclabilidad de materiales, y el uso de vectores energéticos de cero emisiones. Aunque algunas de estas soluciones implican mayores costes iniciales, la evolución tecnológica está contribuyendo a hacer la sostenibilidad cada vez más accesible.
La colaboración entre administraciones y empresas es otro de los elementos fundamentales en este proceso. Iniciativas como el sello Aragón Circular o las convocatorias de ayudas a proyectos de economía circular han tenido una buena acogida en el sector industrial.
Medición y confianza: el papel de la tecnología
La medición del impacto real de las políticas de sostenibilidad es otro de los retos actuales. En este ámbito, la tecnología ofrece herramientas cada vez más precisas, desde sensores para la recogida de datos hasta soluciones basadas en blockchain que garantizan la trazabilidad y la integridad de la información. “La transparencia y la fiabilidad del dato generan confianza tanto en quien lo emite como en quien lo recibe”, concluye Díez.
En un contexto de creciente exigencia ambiental y competitividad global, el papel del ITA se consolida como un agente clave para acompañar a las empresas en la transición hacia modelos más sostenibles, asegurando que la innovación no solo se desarrolla, sino que llega a materializarse en el mercado.