Una Ofrenda de Frutos de aniversario y un emotivo Rosario de Cristal cierran las Fiestas del Pilar 2024
Las Fiestas del Pilar 2024 han llegado a su fin por todo lo alto, celebrando con un día de casi primavera la Ofrenda de Frutos y el tradicional Rosario de Cristal.
Desde las 10:30 de la mañana, miles de oferentes partieron desde la Plaza de Santa Engracia, recorriendo el Paseo de la Independencia y la calle Alfonso, hasta llegar a la Plaza del Pilar, donde se rendido homenaje a la Virgen. En esta edición, el evento ha contado con una participación récord, con la participación de más de 5.400 personas. Un Rosario que además este año estaba de aniversario, cumpliendo 75 años desde que comenzó esta tradición.
La Ofrenda de Frutos, al igual que la de Flores del día anterior, es una de las tradiciones más representativas de las Fiestas del Pilar. En esta ceremonia, los participantes visten trajes típicos de las distintas regiones de España y portan productos típicos de sus comunidades. Plátanos de Canarias, chorizos de León, quesos manchegos o sidra asturiana formaron parte del amplio abanico de manjares que se ofrecieron ante la Virgen del Pilar. Estos alimentos tienen como destino final los comedores sociales de la ciudad, reflejando el espíritu solidario de los zaragozanos.
Este año, y por primera vez en sus 75 años de historia, se han ampliado los grupos participantes hasta 85, ajustando eso sí los horarios para que la Ofrenda no se alargara demasiado.
El protagonismo de las Casas Regionales ha sido siempre uno de los elementos centrales de este evento, en el que los representantes de diferentes comunidades españolas muestran sus tradiciones a través de los productos de la tierra. Sin embargo, este año, muchos zaragozanos lamentaron la ausencia de las casetas regionales en la Plaza de Aragón, un espacio donde, en ediciones anteriores, se podían degustar las comidas y bebidas típicas de cada comunidad autónoma.
Y al caer la tarde, ha llegado otro de los momentos más especiales de las Fiestas del Pilar: el Rosario de Cristal. Esta solemne procesión, que tiene lugar cada 13 de octubre, ha recorrido las calles del centro de la ciudad en un ambiente de recogimiento y devoción. La procesión ha destacado por la participación de faroles y carrozas de cristal, entre las cuales una de las más esperadas fue la restaurada Carroza de la Hispanidad, que sufrió daños el año pasado.
El Rosario de Cristal es una de las expresiones más emotivas de la religiosidad popular zaragozana. Los asistentes, muchos de ellos ataviados con trajes regionales, caminaron en silencio mientras se rezaba y se exhibían las imágenes religiosas dentro de los faroles de cristal, iluminando la noche en un ambiente de profundo respeto y oración.
Este año, el recorrido de la procesión ha sido similar al de ediciones anteriores, pasando por puntos clave del centro de la ciudad. A medida que avanza la noche, la iluminación de las carrozas y faroles reflejaba la solemnidad de esta ceremonia que, aunque multitudinaria, siempre ha conservado un tono íntimo y espiritual.