Un pregón de cineastas volcado en Palestina y en la guerra abierta por Israel da inicio a las Fiestas del Pilar

Los cineastas Paula Ortiz, Javier Macipe y Pilar Palomero abren las fiestas desde el balcón del Ayuntamiento con un llamamiento a la concordia y un homenaje al talento aragonés. Miles de personas abarrotan la plaza entre cánticos, jotas y banderas; el Consistorio pide “respeto y civismo” para diez días de celebración.
 

Las Fiestas del Pilar 2025 arrancaron pasadas las 21.00 de este sábado, 4 de octubre, con un pregón coral y emocional leído desde el balcón de la Casa Consistorial por los cineastas Paula Ortiz, Javier Macipe y Pilar Palomero. La triada de pregoneros proclamó que Zaragoza abraza al cine”, hiló un reconocimiento al trabajo de los oficios festivos y dejó un mensaje nítido: “celebrar la vida en paz”.

En la Plaza del Pilar, miles de asistentes siguieron el acto entre pancartas y banderas a favor del pueblo palestino, en un clima mayoritariamente festivo.

Paula Ortiz, Pilar Palomero y Javier Macipe hilvanaron la celebración con un llamamiento a la paz. Palomero reclamó “unos días llenos de alegría y libres de violencia, sin olvidar a Palestina”, mientras que Macipe recordó que “las madres, en épocas de guerra, siempre están en el bando de la paz”, expresó su apoyo al pueblo palestino y apeló a convertir Zaragoza en “un ejemplo de paz y de luz”.

“Pilares, Pilis y Pilarcicas”: identidad y memoria compartida

Pilar Palomero reivindicó la memoria familiar —“soy la cuarta generación de Pilares”— y felicitó a “todas las Pilares, Pilis, Pilucas y Pilarcicas”. Definió el nombre como símbolo e identidad: “es la parte que se mantiene firme cuando todo tiembla”. Con “el Ebro y el cierzo” como escuela de fuerza y rasmia, subrayó la tenacidad de una generación de cineastas que “pelean por proyectos que parecían imposibles”. Su cierre fue un deseo: alegría sin violencia y un recuerdo “sin olvidar a Palestina”.

Macipe: rock and roll aragonés y agradecimiento a quienes sostienen las fiestas

Javier Macipe evocó “La estrella azul”, rodada “con amor a esta ciudad”, y citó a Mauricio Aznar para reivindicar que, cuando Aragón “se pone de acuerdo y apuesta por el rock and roll”, “hace brillar las cosas en el mundo entero”. Tuvo palabras para quienes garantizan el pulso del Pilar: sanitarios, bomberos, policías, operarios, feriantes, payasos, programadores, taxistas

Y, en clave personal, recordó a su madre —ingresada en el hospital— para afirmar que en tiempos de guerra “las madres siempre están en el bando de la paz”. Llamó a hacer de Zaragoza un “ejemplo de paz y de luz”.

Ortiz: Zaragoza como foro y asamblea

Paula Ortiz dibujó una Zaragoza que “es foro, asamblea y hogar” pese al viento, polvo, niebla y sol, y no obvió algunas de las carencias que considera la cineasta, ante la atenta mirada de la alcaldesa de Zaragoza, al mencionar a profesores, médicos, casas de juventud, ni olvidó el contexto internacional: “guerras que nos avergüenzan”.

Agradeció a barrios, peñas y familias, y enhebró una constelación de referentes aragonesesChomón, Buñuel, María de Ávila, Agustina, Cajal, Servet— para concluir: “Los que hacemos cine trabajamos con la imaginación para soñar fuerte la ciudad que ríe, canta, baila y se abraza al mundo entero”.

El pregón estuvo trufado de señas sonoras: la jota “S’ha feito de nuey” y el “Canto a la libertad” de José Antonio Labordeta sirvieron de columna vertebral a un arranque marcado por el color de las peñas y la diversidad de pancartas. La organización situó el acto en el tramo más concurrido de la noche, con una plaza abarrotada y un público entregado.

Mensaje institucional: “Zaragoza, ciudad de cine”

La alcaldesa, Natalia Chueca, proclamó “diez días de fiesta” para celebrar que Zaragoza “da la bienvenida a todo el mundo” y es “ciudad de cine”. Elogió a los pregoneros como “lo mejor del talento maño” y pidió disfrutar con responsabilidad.

La consejera municipal de Cultura, Educación y Turismo, Sara Fernández, invocó el pilar tradicional —flores, frutos y devoción— y animó a mostrar al mundo que Zaragoza “siempre crece impulsada por el cierzo”. “Respeto y civismo” fueron los ejes del llamamiento.

Con el balcón convertido en escenario y la plaza en un plató colectivo, el pregón dejó un guion claro: orgullo local, cultura, convivencia y paz. Zaragoza inicia así su semana grande con un relato compartido: honrar a la Virgen del Pilar, disfrutar de la calle y cuidar la ciudad.

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