Esta es la tienda más antigua de Zaragoza: casi 200 años y está de 'rechupete'
Fundada en 1856, Fantoba es la pastelería más antigua de Zaragoza. Con casi 200 años de historia, sigue elaborando dulces artesanos en un local lleno de sabor, historia y tradición.
Con casi dos siglos de historia, la confitería Fantoba no solo es la tienda más antigua de Zaragoza, sino también uno de los comercios más emblemáticos de la ciudad. Fundada en 1856 por los hermanos Fantoba bajo el nombre original de “La Flor del Almíbar”, esta pastelería situada en la calle Don Jaime I ha sobrevivido al paso del tiempo sin perder su esencia. Hoy sigue siendo un icono de la repostería aragonesa, conservando tanto su exquisita arquitectura interior como el sabor genuino de sus recetas tradicionales.
UNA JOYA HISTÓRICA QUE ENDULZA DESDE EL SIGLO XIX
El local es un auténtico escaparate del patrimonio local. Su interior, rediseñado por el arquitecto Ricardo Magdalena a finales del siglo XIX, mantiene una decoración singular con columnas y vitrinas de roble, suelos de mármol y un estilo neoegipcio único. Por ello, está catalogado como establecimiento histórico y bien de interés cultural.
Pero si algo distingue a Fantoba es su obrador artesanal, que sigue elaborando dulces con las recetas originales del siglo XIX. Entre sus productos más conocidos están el guirlache sobre piedra de Calatorao, las frutas de Aragón, los merengues y las naranjas confitadas con chocolate. También destacan sus tartas por encargo, los bombones y las guindas al marrasquino, todo elaborado con ingredientes de primera calidad y técnicas tradicionales. Aunque ha incorporado productos como macarons o trufas modernas, la pastelería mantiene su compromiso con el producto fresco, lo que limita ciertos envíos en su tienda online.
CASI DOS SIGLOS DE SABOR Y RESISTENCIA
Desde 1995, Fantoba está gestionada por la familia Molina, que ha sabido mantener el espíritu original del negocio. Ivana Molina, actual gerente, destaca cómo su padre, artista de profesión, se enamoró del local tanto por su valor estético como por el reto de conservarlo. Hoy la pastelería cuenta con una plantilla de 12 personas y una facturación cercana a los 650.000 euros anuales, cifras sostenidas gracias a una clientela fiel y a un modelo de negocio basado en la calidad frente a la cantidad.
Fantoba no ha necesitado franquicias ni expansión: prefiere seguir siendo un comercio de autor. Visitar su local es mucho más que comprar un pastel: es entrar en un espacio lleno de historia, elegancia y autenticidad. Cerca de cumplir 200 años, sigue siendo, como dice su fama, un sitio de rechupete.

