La nueva prohibición que llega a los bares y cafeterías de Zaragoza

A partir de 2026, bares, hoteles y restaurantes deberán eliminar los envases monodosis para cumplir con la nueva normativa europea de residuos de envases.

La nueva prohibición que llega a los bares y cafeterías de Zaragoza ./ Francisco Segarra
La nueva prohibición que llega a los bares y cafeterías de Zaragoza ./ Francisco Segarra

El sector de la hostelería española se prepara para un cambio de gran calado. A partir de mediados de 2026, los bares, restaurantes y hoteles estarán obligados a eliminar progresivamente los envases de plástico de un solo uso. Así lo establece el nuevo Reglamento de Envases y Residuos de Envases impulsado desde Bruselas, que busca reducir el volumen de residuos plásticos en toda la Unión Europea.

Esta normativa afecta de lleno a elementos cotidianos en los desayunos y servicios de hostelería: sobres individuales de azúcar, porciones de mantequilla, mermeladas o cápsulas de leche dejarán de servirse en envases monodosis. En su lugar, los establecimientos deberán ofrecer envases reutilizables y compartidos, como tarros y azucareros rellenables. Los botes individuales de gel o champú que suelen encontrarse en los hoteles también serán sustituidos por dispensadores fijos.

POSTURAS ENFRENTADAS

Mientras organizaciones ecologistas celebran la medida por su impacto ambiental positivo, muchos profesionales del sector hostelero expresan preocupación. Alegan que estas exigencias complican la logística, sobre todo en servicios de gran volumen como los desayunos masivos en hoteles o los bares de gran afluencia, donde el servicio rápido es fundamental.

CAMBIOS EN FORMACIÓN Y PROTOCOLOS

La adaptación no será únicamente estética. La medida obligará a modificar protocolos de limpieza, implicará nuevas rutinas de higiene, exigirá formación específica para el personal y requerirá inversiones en materiales reutilizables y dispensadores seguros. El objetivo de la normativa es claro: reducir el impacto ambiental de uno de los sectores que más residuos genera, pero para la hostelería supondrá un reto económico y organizativo.

A pesar de las críticas, Bruselas no contempla dar marcha atrás. La cuenta atrás para estos cambios ya ha comenzado, y el sector hostelero tendrá que reinventarse para cumplir con las exigencias europeas.

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