¿La pasta engorda? Esta experta en nutrición cuenta la verdad
La pasta es un alimento básico en muchas dietas, pero su consumo genera dudas. Expertos explican cómo prepararla de forma saludable y quiénes deben evitarla.
La pasta es un alimento básico en muchas cocinas del mundo. Espaguetis, macarrones o lasaña, todos ellos son protagonistas de platos deliciosos y versátiles. A pesar de su popularidad, muchas personas siguen viéndola con recelo por su aporte calórico, temiendo que su consumo frecuente pueda favorecer el aumento de peso. Sin embargo, los expertos destacan que la clave no está en evitarla, sino en saber combinarla correctamente para aprovechar sus beneficios nutricionales sin excesos.
UN ALIMENTO RICO EN HIDRATOS Y NUTRIENTES
Según la Fundación Española de Nutrición (FEN), la pasta es una excelente fuente de hidratos de carbono, especialmente almidón, lo que la convierte en una fuente de energía ideal. También aporta fibra, zinc, fósforo, selenio, tiamina y niacina, nutrientes esenciales para el buen funcionamiento del organismo.
Sin embargo, su mala fama proviene de la idea errónea de que los hidratos de carbono son responsables del aumento de peso. La nutricionista Ana Coy aclara que la pasta, por sí sola, no es un problema. "Es un hidrato de carbono al que mucha gente teme, pero lo cierto es que, cuando se prepara de forma equilibrada, es un plato totalmente saludable", explica.
CÓMO PREPARAR UNA PASTA SALUDABLE
La diferencia entre un plato de pasta nutritivo y otro excesivamente calórico radica en los ingredientes que lo acompañan. "Si añadimos verduras, tomate natural y una fuente de proteína como pollo, legumbres o pescado, la comida se vuelve mucho más completa y saciante", señala Coy.
Un plato de pasta simple puede rondar las 200 calorías, pero si se le agregan salsas como nata o una cantidad excesiva de queso, su valor calórico puede duplicarse o incluso triplicarse. La alternativa más saludable es optar por ingredientes naturales, como tomate triturado, espinacas o zanahoria, que no solo reducen las calorías, sino que también aumentan el aporte de vitaminas y minerales esenciales.
Para entenderlo mejor, un plato de espaguetis con tomate frito, nata y queso puede alcanzar las 400-500 calorías, mientras que una versión con tomate natural, verduras y proteína se queda en unas 326 calorías. Este pequeño cambio permite disfrutar de la pasta sin renunciar a una alimentación equilibrada.
¿QUIÉNES DEBERÍAN EVITAR EL CONSUMO DE PASTA?
A pesar de sus beneficios, la pasta no es recomendable para todas las personas. Los celíacos y quienes tienen intolerancia al gluten deben evitar las variedades tradicionales, a menos que sean específicamente sin gluten. También es importante revisar su composición, ya que algunas pastas contienen huevo, lo que las hace inadecuadas para personas con alergia a este alimento.
Además, quienes siguen dietas bajas en carbohidratos o tienen diabetes deben moderar su consumo, ya que su índice glucémico puede afectar los niveles de azúcar en sangre. En estos casos, los especialistas recomiendan opciones más saludables como pasta integral, quinoa o arroz silvestre, que ofrecen un mejor perfil nutricional sin alterar la glucosa de manera brusca.
La pasta, lejos de ser un alimento prohibido, puede formar parte de una alimentación equilibrada si se eligen los ingredientes adecuados. Consumida con moderación y acompañada de productos frescos y saludables, sigue siendo una excelente opción para cualquier dieta.

