El restaurante para comer 'de diez' en uno de los pueblos más famosos de Aragón
En Alquézar, este restaurante combina tradición aragonesa, producto local y una terraza con vistas únicas para quienes buscan comer bien en un entorno privilegiado.
Alquézar es uno de los pueblos más visitados de Aragón. Su trazado medieval, la colegiata y las pasarelas del río Vero atraen a miles de turistas cada año. En medio de este entorno, Casa Pardina se ha ganado un lugar destacado por méritos propios. Este restaurante familiar ofrece una cocina de producto, con recetas que parten de la tradición aragonesa pero sin caer en lo previsible.
El comedor, situado en una antigua casa de labranza restaurada, respira sobriedad y calidez. Techos de madera, piedra vista y un ambiente tranquilo que invita a disfrutar de la mesa sin prisas. La terraza, orientada hacia la sierra de Guara, es uno de sus mayores reclamos. Comer con vistas al cañón del Vero se convierte aquí en un lujo accesible, sin estridencias ni pretensiones.
Reconocido con un Solete de la Guía Repsol, Casa Pardina representa ese tipo de establecimiento que no necesita publicidad para llenar sus mesas: el boca a boca y la fidelidad de los clientes hacen su trabajo.
UNA CARTA QUE HABLA EN ARAGONÉS
La propuesta gastronómica se basa en productos de proximidad y temporada, con especial atención a los ingredientes del Somontano. El ternasco de Aragón es protagonista, ya sea al horno o en guisos tradicionales. También destacan elaboraciones como el ciervo estofado con dátiles, el bacalao con muselina de ajo y crema de manzana o los canelones de espinacas con pasas.
La oferta se completa con entrantes como borrajas con almejas o caracoles con alioli, y postres caseros que no necesitan adornos para convencer: requesón con miel de Radiquero, fresas con yogur de oveja o sorbete de lima con albahaca.
El restaurante cuenta, además, con un espacio dedicado al aceite de oliva virgen extra, donde los comensales pueden degustar variedades del Somontano, como el aceite de Ferrer de Bierge. La carta de vinos prioriza las bodegas locales, maridando cada plato con etiquetas que hablan el mismo idioma que la cocina.
Casa Pardina también forma parte del Mes del Ternasco Asado, una iniciativa gastronómica en la que participan más de noventa restaurantes de todo Aragón. Su presencia en este tipo de eventos refuerza su compromiso con el producto autóctono y la cocina de identidad.
Quien se acerque a Casa Pardina no encontrará artificios. Lo que ofrece es una cocina honesta, bien elaborada y arraigada al territorio. Es, sin duda, uno de los lugares imprescindibles para comer en Alquézar y una parada obligada para quienes valoran la autenticidad, el sabor y el trato cercano.

