Este restaurante está dentro de un tren y ha conquistado una estrella Michelin en Huesca
En el corazón de los Pirineos, donde la arquitectura monumental de la Estación Internacional de Canfranc sigue despertando admiración un siglo después de su construcción, se esconde una de las experiencias gastronómicas más exclusivas de Aragón. Allí, dentro de un antiguo vagón restaurado con mimo y elevado a la categoría de sala gourmet, se encuentra Canfranc Express, el restaurante de 1 estrella Michelin ubicado en A Royal Hideaway Hotel (C. Huesca, Canfranc-Estación), un espacio que ha logrado unir historia, emoción y alta cocina bajo un mismo techo.
Este restaurante no es solo un lugar donde comer: es un viaje que se proyecta hacia la vanguardia culinaria gracias al talento del chef Eduardo Salanova y la excelencia en sala de Ana Acín, un tándem que hoy marca tendencia en la gastronomía española.
Un destino que combina paisaje, patrimonio y cocina de altura
Canfranc Express se alza como una propuesta única por su localización. El comensal no solo disfruta de un menú cuidadosamente elaborado, sino que lo hace dentro de una pieza histórica del ferrocarril del siglo XX. La atmósfera es tan especial que basta con cruzar el umbral del vagón para sentir que el viaje empieza antes de que llegue el primer plato: maderas nobles, luz tamizada, detalles originales y un entorno natural imponente que se cuela por las ventanas.
La apuesta es clara: autenticidad, producto local y emoción. Cada elaboración es un homenaje al Alto Aragón, pero reinterpretado desde una mirada contemporánea que sorprende sin perder raíces. Es, en esencia, lo que define la cocina de Salanova y Acín: innovar sin olvidar el origen.
Eduardo Salanova: el cocinero que volvió a su tierra
Nacido en Canfranc, Eduardo Salanova descubrió la cocina con apenas 16 años. Su talento lo llevó a formarse en algunos de los templos gastronómicos más reconocidos del país, participando en momentos clave como la obtención de la segunda estrella Michelin de Echaurren o el ascenso de Aponiente de Ángel León a sus dos primeras estrellas.
Su trayectoria lo situaba ante un futuro brillante lejos de Aragón, pero Salanova decidió volver para rescatar la memoria culinaria del territorio. Desde Venta del Sotón, Espacio N y ahora Canfranc Express, construye un discurso gastronómico sólido y personal que reivindica el recetario aragonés desde la creatividad y la excelencia técnica.
Su trabajo ha sido reconocido con premios, distinciones y el aplauso unánime de la crítica. Pero quizá su logro más importante es haber devuelto a los sabores tradicionales el protagonismo que merecen.
Ana Acín: la directora de sala
Si Salanova es el alma de la cocina, Ana Acín es el corazón de la sala. Con una trayectoria marcada por el cuidado del detalle y la pasión por el servicio, Acín es la responsable de que la experiencia en Canfranc Express trascienda lo gastronómico.
Tras 15 años al frente de Venta del Sotón, asumió el reto de elevar la experiencia del comensal trabajando mano a mano con Salanova. Su conocimiento del producto aragonés, su sensibilidad para el maridaje y su capacidad para crear momentos memorables sitúan su trabajo entre los más destacados de España.
Para Acín, cada cliente emprende un viaje, y ella es la encargada de guiarlo a través de vinos seleccionados con precisión, historias locales y un trato impecable.
Por qué elegir Canfranc Express
Localización única: un vagón histórico original del siglo XX, restaurado con todo lujo de detalles, autenticidad: cocina con identidad aragonesa, fiel al territorio, servicio excepcional: sala cálida, profesional y dirigida por una de las grandes figuras nacionales, producto local: calidad como norma y temporada como brújula e innovación con raíces: reinterpretaciones que respetan el alma del recetario tradicional.
Salanova y Acín lo resumen mejor que nadie: “Ensalzamos la gastronomía de nuestra tierra a través de recetas y propuestas innovadoras donde la calidad es la protagonista”.
Un viaje gastronómico con billete solo de ida
Canfranc Express no es un restaurante más en el mapa gastronómico de Aragón: es una experiencia exclusiva, inmersiva y profundamente emocional. Su combinación de historia, paisaje, técnica y tradición lo convierten en uno de esos destinos que merecen un viaje.
Subirse al vagón es mucho más que reservar mesa: es participar en un homenaje a la cocina aragonesa desde uno de los escenarios más espectaculares del país. Uno que, igual que la estación que lo acoge, parece detenido en el tiempo… aunque su cocina mire siempre hacia el futuro.