El restaurante de Teruel que enamora por su comida tradicional… y sus vistas idílicas

El establecimiento se ha convertido en un escenario para conciertos, eventos gastronómicos e incluso bodas.
El restaurante de Teruel que enamora por su comida tradicional… y sus vistas idílicas
El restaurante de Teruel que enamora por su comida tradicional… y sus vistas idílicas

A mitad de camino entre Teruel y Albarracín, el pequeño municipio de Gea de Albarracín es un tesoro por descubrir. Su rico pasado histórico y su impresionante entorno natural lo convierten en un destino que cautiva tanto a quienes buscan historia como a los amantes de la naturaleza y la gastronomía.

UN PAISAJE ÚNICO EN LA ANTESALA DE LA SIERRA

Situado en la entrada de la Sierra de Albarracín, Gea ofrece una fusión de paisajes que van desde plataformas calizas cubiertas de matorral hasta el frondoso Paisaje Protegido de Rodeno, con sus característicos bosques de pino resinoso sobre areniscas rojizas. Un enclave natural que ha sido testigo del paso de diferentes civilizaciones, dejando un legado cultural de gran valor.

Uno de los episodios más significativos de su historia ocurrió en 1610, cuando la localidad pasó de tener 2.340 habitantes a quedar prácticamente despoblada tras la expulsión de más de 2.250 moriscos. A pesar de ello, su legado sigue vivo en la arquitectura y en el trazado urbano del pueblo.

UNA OBRA MAESTRA DE LA INGENIERÍA ROMANA

Pero si hay algo que hace de Gea de Albarracín un lugar único, es su vínculo con la ingeniería romana. En el siglo I, los romanos construyeron un acueducto de 25 kilómetros que transportaba agua desde Albarracín hasta Cella. Su tramo más espectacular se encuentra en Gea, donde el canal se vuelve subterráneo, alcanzando en algunos puntos hasta 60 metros de profundidad.

Esta infraestructura, con nueve kilómetros excavados en la roca, incluye casi 100 pozos de ventilación y es una de las obras hidráulicas más impresionantes del mundo romano en España. Hoy en día, es posible recorrer parte de este acueducto y descubrir su ingeniosa construcción.

CONVENTOS BARROCOS Y EL ENCANTO MONÁSTICO

Además de su legado romano, Gea de Albarracín conserva dos importantes edificios religiosos. El primero es el Convento del Carmen, una joya del barroco clasicista que data del siglo XVII y cuya iglesia es uno de los principales templos de la Sierra de Albarracín.

El segundo es el Convento de las Capuchinas, un monasterio franciscano del siglo XVIII cuya iglesia es considerada la mejor muestra del rococó en la comarca. Estos conventos, junto con el resto del patrimonio arquitectónico, hacen de Gea un lugar idóneo para quienes disfrutan del turismo cultural.

LA POSADA DEL PELAIRE: SABORES AUTÉNTICOS EN UN LUGAR CON ENCANTO

Pero si hay un lugar en Gea de Albarracín que está atrayendo cada vez más visitantes, es La Posada y Restaurante del Pelaire. Ubicada en un entorno privilegiado, su terraza se ha convertido en escenario de conciertos, eventos gastronómicos e incluso bodas, siendo un punto de encuentro tanto para locales como para turistas.

La gastronomía del restaurante está basada en productos de kilómetro 0, con una apuesta clara por los ingredientes de la zona. En su carta destacan productos con Denominación de Origen Jamón de Teruel e IGP Cerdo de Teruel, así como el tradicional Ternasco de Aragón de mataderos cercanos. También ofrecen quesos de Albarracín y Jarque de la Val, además del exquisito azafrán del Jiloca.

La carta de vinos sigue la misma filosofía, con una cuidada selección de referencias aragonesas, incluyendo las seis Denominaciones de Origen de la comunidad y seis Indicaciones Geográficas Protegidas.

UNA EXPERIENCIA GASTRONÓMICA ÚNICA

Entre los platos más recomendados en el restaurante destacan:

  • Patatas fritas de Gea con su piel, acompañadas de mayonesa de mojo verde y rojo.

  • Solomillo de cerdo de Teruel, con puré de patata y reducción de Pedro Ximénez.

  • Torrija de brioche, un postre irresistible para los más golosos.

Gea de Albarracín no solo es historia y paisajes impresionantes, sino también un destino gastronómico en auge. Con su mezcla de tradición y modernidad, este rincón de la Sierra de Albarracín sigue conquistando a quienes lo visitan.

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