Los restaurantes para hacer selfies y stories inundan Zaragoza pero... ¿se come bien?

Con las redes sociales, muchos comensales buscan restaurantes que no sólo ofrezcan una buena comida sino hacer stories o selfies.

En la era de la gastronomía, donde la comida ya no es el único atractivo, surge un nuevo concepto que redefine la experiencia de comer y cenar fuera. Ya no es tanto querer una experiencia gastronómica que merezca la pena, sino que el objetivo es tener algo con lo que alimentar tus propias redes sociales. El marketing y la experiencia inmersiva en los restaurantes ya está siendo una tendencia que inunda cada ciudad y el restaurante Voltereta es uno de sus mejores ejemplos.

Este restaurante que ha abierto recientemente sus puertas en la calle de la Salle, 4, en el entorno de la Plaza San Francisco de Zaragoza, está acaparando la atención no solo por su oferta culinaria, sino por su extraordinaria propuesta decorativa e inmersiva.

Voltereta ha traído a Zaragoza una experiencia única que va más allá de la comida. Con 837 metros cuadrados dedicados a crear un ambiente espectacular, el restaurante se adentra en un universo mágico inspirado en un bosque encantado. Al cruzar la entrada, los comensales se encuentran en una auténtica travesía sensorial: un bosque lleno de "seres de la naturaleza", cabañas acogedoras y un lago rodeado por una impresionante cascada.

La ambientación cambia a lo largo del día, con diferentes iluminaciones y sonidos que transforman el lugar en un espectáculo visual y auditivo. La entrada se realiza a través de la casa del Guardián del Bosque, donde se revela el elemento natural que acompañará a los visitantes durante su experiencia.

Al ingresar a Voltereta, los primeros pasos llevan a los comensales sobre una pasarela que atraviesa una cueva, mientras el juego de luces y sonidos crea una atmósfera mágica. La decoración, que incluye una cascada y un lago central con nidos convertidos en mesas, y una cabaña evocadora de la morada de David el Gnomo, ofrece una experiencia visual que promete asombrar y deleitar a los visitantes.

En cuanto a la oferta gastronómica, Voltereta ofrece una carta que también rinde homenaje a los lugares que inspiran su decoración. Entre las delicias destacan las croquetas de cordero, que evocan a Nueva Zelanda, junto con platos como bao de pollo karaage, secreto ibérico, brioche de atún rojo y steak brioche. Los aperitivos, como las gyozas de rabo de toro, también se presentan como opciones irresistibles.

EL FENÓMENO DE LOS RESTAURANTES PARA SELFIES Y STORIES

El fenómeno de los restaurantes que priorizan la experiencia visual y sensorial sobre la comida no es exclusivo de Zaragoza, pero está alcanzando nuevas alturas en la ciudad. Con la popularización de las redes sociales, muchos comensales buscan lugares que ofrezcan no solo una excelente comida, sino también un entorno digno de ser compartido y fotografiado. El fenómeno de los “likes” y las fotos en Instagram ha impulsado la creación de espacios que capturan la imaginación y atraen a los amantes de la fotografía gastronómica y de interiores.

Zaragoza no es ajena a esta tendencia. El restaurante Atípico, por ejemplo, ya había hecho historia con el primer baño para selfies de la capital aragonesa, mostrando cómo el marketing y la experiencia visual pueden atraer a los clientes. Con Voltereta, la ciudad no solo sigue esta moda global, sino que también redefine el concepto de la experiencia gastronómica al elevarla a un nivel casi teatral.