El Consejo de Aragón: el único gobierno revolucionario y libertario de la historia
La única vez en la historia que existió un gobierno revolucionario y libertario auspiciado por los movimientos anarquistas fue en Aragón, y se constituyó el 11 de diciembre de 1936. El Consejo Regional de Defensa de Aragón, conocido popularmente como Consejo de Aragón, fue reconocido oficialmente como órgano del gobierno republicano en la parte del territorio aragonés que no estaba bajo control de los sublevados fascistas de la Guerra Civil.
Durante aproximadamente seis meses, esta entidad se constituyó como el único gobierno efectivo en la zona oriental de Aragón, estableciendo un sistema propio de administración, economía y defensa en medio del caos de la Guerra Civil Española.
Orígenes del Consejo de Aragón
Para entender la creación de este órgano revolucionario es esencial remontarse al inicio de la Guerra Civil Española, desatada por el golpe de Estado del 18 de julio de 1936. La sublevación militar dejó al gobierno republicano sin su principal fuerza coercitiva, el ejército, gran parte del cual se había rebelado. Frente a esta situación, el gobierno central se encontró sin capacidad para restablecer el orden en amplias zonas del país.
En ausencia de un ejército fiel, las organizaciones de izquierda —principalmente anarquistas de la CNT— exigieron al gobierno republicano la entrega de armas para hacer frente a los militares sublevados del bando fascista. Sin embargo, las autoridades republicanas temían que estas organizaciones aprovecharan la situación para imponer su propia revolución social.
Finalmente, ante la imposibilidad de contener a los golpistas, el gobierno no tuvo más remedio que entregar las armas a las organizaciones obreras. Este proceso permitió a los anarquistas hacerse con el control de gran parte de Cataluña y Valencia, y avanzar rápidamente hacia Aragón, dividiendo el territorio en dos mitades.
Creación y consolidación del Consejo de Aragón
La mitad occidental de Aragón, donde se encontraban las capitales de provincia Huesca, Zaragoza y Teruel, quedó bajo control de los sublevados. Por su parte, la mitad oriental, controlada por revolucionarios, se encontraba aislada de Madrid y Barcelona, con necesidad urgente de establecer un sistema organizativo que permitiera la vida económica y social en la zona.
En este contexto, en octubre de 1936, se creó el Consejo Regional de Defensa de Aragón, inicialmente con sede en Fraga y posteriormente trasladado a Caspe. Este organismo fue encabezado por Joaquín Ascaso, un militante anarquista de la CNT, y se estructuró con representantes de diversas fuerzas políticas de la zona.
El gobierno de la República, a pesar de sus reticencias, se vio obligado a reconocer al Consejo de Aragón en diciembre de 1936 como parte del poder republicano. Este reconocimiento fue más una necesidad pragmática que un auténtico apoyo, pues el gobierno temía que se consolidara un poder revolucionario autónomo que escapara a su control.
Reformas sociales y económicas del Consejo
Durante su breve existencia, el Consejo de Aragón impulsó diversas medidas sociales y económicas de carácter revolucionario. Se promovieron colectivizaciones agrarias, donde las tierras fueron gestionadas de manera comunal, y se organizaron brigadas de alfabetización que recorrían la región con el objetivo de educar a la población rural.
Asimismo, se crearon circuitos comerciales centralizados que permitían exportar productos agrícolas excedentes como cereales, aceite y frutos secos, intercambiándolos por bienes escasos como pescado o leche. Este modelo económico, si bien rudimentario, permitió al Consejo mantener un control sobre la producción y abastecimiento en un periodo de gran inestabilidad.
La caída del Consejo de Aragón
El gobierno republicano no tardó en considerar al Consejo de Aragón como una amenaza a su autoridad central. La creación de un ejército republicano profesional, desvinculado de las milicias obreras, se convirtió en una prioridad para Madrid. Bajo este pretexto, el presidente Juan Negrín decretó la disolución del Consejo el 18 de agosto de 1937.
La ejecución de la orden fue encargada a la 11ª División del comandante Enrique Líster, quien, con apoyo militar, desmanteló el Consejo y arrestó a Joaquín Ascaso y otros dirigentes acusados de contrabando de joyas y otros delitos. Este golpe de fuerza se tradujo en el desmantelamiento de las colectividades y la ocupación de las oficinas del Comité Regional de la CNT.
El Consejo de Aragón fue la primera experiencia de gobierno libertario reconocido oficialmente en la historia. Durante sus diez meses de existencia, logró aplicar medidas revolucionarias que buscaban transformar radicalmente la sociedad rural aragonesa.
A pesar de su breve duración, esta experiencia dejó una huella en la historia de Aragón y se ha convertido en un referente de cómo, incluso en tiempos de guerra, se puede intentar construir un nuevo orden social basado en principios colectivos.
Su desaparición, aunque inevitable en el contexto de una guerra civil que se tornaba cada vez más centralizada y militarizada, sigue siendo un capítulo singular en la historia de la Guerra Civil Española. El Consejo de Aragón fue, en esencia, una república dentro de la República que soñó con un Aragón libre, anarquista y autónomo. Una ensoñación que duró 10 meses y que la Guerra Civil, y después la dictadura franquista desterró.


