El Canfranero vuelve este lunes tras dos años: así será la renovada línea Huesca-Canfranc
Tras casi dos años de inactividad por obras, el ferrocarril Huesca-Canfranc volverá a estar operativo este lunes 9 de junio. El regreso del popular Canfranero supone un paso clave en la modernización del transporte ferroviario aragonés y también en la esperada reconexión internacional con Francia.
La reapertura ha sido posible gracias a una inversión de 200 millones de euros destinada a renovar integralmente 81 kilómetros de vía, en los tramos Ayerbe-Caldearenas y Jaca-Canfranc. Esta reforma permitirá una reducción de hasta 30 minutos en los tiempos de viaje, así como una notable mejora en comodidad y seguridad para los pasajeros.
UNA LÍNEA CON FUTURO TRANSFRONTERIZO
Desde la Coordinadora para la Reapertura del Ferrocarril Canfranc-Oloron (CREFCO), su portavoz Benjamín Casanova ha valorado positivamente el estado de la nueva infraestructura: “Es una excelente noticia. La línea queda en condiciones óptimas para la circulación y preparada para el día que se reabra la conexión internacional”.
La actuación también deja el tramo español listo para una futura migración al ancho estándar europeo, lo que reforzaría aún más su papel en la red ferroviaria transpirenaica. Casanova confía en que estos avances incentiven a Francia a completar la reapertura del tramo Bedous-Canfranc, aún pendiente.
MÁS TRENES Y FRECUENCIAS, EL SIGUIENTE PASO
A pesar del éxito técnico, desde CREFCO insisten en que el reto ahora es dotar a la línea de más frecuencias y servicios. “Es una infraestructura esencial para promover el transporte entre Zaragoza, Huesca y el Pirineo aragonés, y para recuperar la conexión con Francia”, señala Casanova.
Así, el regreso del Canfranero no es solo una reapertura: es una oportunidad para potenciar el tren como alternativa real de movilidad en el norte de Aragón y reactivar una vía histórica con vocación europea.
UNA CONEXIÓN CON PESO HISTÓRICO Y ESTRATÉGICO
El tren Huesca-Canfranc no es una simple línea regional. Inaugurada en 1928 como parte de un ambicioso proyecto internacional para unir España y Francia a través del Pirineo central, la línea fue interrumpida en 1970 por el cierre del tramo francés, lo que relegó a Canfranc a un final de trayecto.
Sin embargo, el potencial de esta conexión sigue muy vivo: su reapertura se considera clave para vertebrar el Pirineo, impulsar el turismo sostenible, facilitar el transporte de mercancías y reequilibrar el desarrollo territorial. La modernización llevada a cabo estos dos últimos años es un paso firme hacia ese objetivo.
Además, la estación internacional de Canfranc, recientemente rehabilitada, se ha convertido en un símbolo de esa ambición transfronteriza, uniendo memoria histórica con visión de futuro. Con la infraestructura modernizada y la voluntad política reactivada, el Canfranero vuelve a ponerse en marcha, esta vez mirando más allá de los valles aragoneses.

