Los pueblos de Huesca donde comer mucho y bien: desde brasa a platos de cuchara
Huesca, con sus paisajes pirenaicos y valles que nutren fértiles huertas, es una tierra rica en sabores únicos y tradiciones culinarias. La provincia aragonesa destaca en el panorama gastronómico nacional, ofreciendo un recorrido que abarca desde embutidos artesanales hasta restaurantes galardonados con Estrellas Michelin y Soles Repsol.
AINSA
El pintoresco pueblo de Aínsa, considerado uno de los más bonitos de España, alberga el prestigioso restaurante Callizo. Con una Estrella Michelin, este restaurante encarna la esencia culinaria del Pirineo gracias a los chefs Josetxo Souto y Ramón Aso. Su cocina contemporánea, que utiliza ingredientes locales y frescos, hace de Aínsa un destino obligatorio para quienes buscan una experiencia gastronómica de alto nivel.
ALMUDÉVAR
SU ICONO: LA TRENZA DE ALMUDÉVAR
En el pequeño pueblo de Almudévar, la Pastelería Tolosana ha transformado la trenza de Almudévar en un emblema dulce de Aragón. Este hojaldre, relleno de nueces, crema y pasas, es una parada obligada para los amantes de la repostería. La trenza se ha convertido en un referente nacional y sigue siendo elaborada con la misma receta original, manteniendo su calidad y sabor incomparables.
ANCILES
EL VALOR DEL KILÓMETRO CERO
En el restaurante Ansils, ubicado en el encantador pueblo de Anciles cerca de Benasque, los hermanos Iris y Bruno Jordán apuestan por una cocina de proximidad, donde destacan los ingredientes locales. Este espacio familiar se ha convertido en un punto de referencia en cocina sostenible y auténtica del Pirineo aragonés.
BARBASTRO
CORAZÓN DEL SOMONTANO
La localidad de Barbastro es reconocida por ser el centro de la Denominación de Origen Somontano, la única denominación de vinos en Huesca. En el restaurante Trasiego, ubicado en el Complejo San Julián y Santa Lucía, los visitantes pueden disfrutar de una gastronomía que marida perfectamente con los vinos de la región. En esta zona, el tomate rosa de Barbastro es un producto destacado y, para los golosos, el pastel Biarritz de la confitería Albas es una delicia ineludible.
JACA
DULZURA Y REPOSTERÍA TRADICIONAL
La ciudad de Jaca es famosa por sus confiterías, donde destacan los dulces tradicionales como los lacitos, los condes y los corazones. La Confitería Echeto y La Suiza son dos paradas clave para disfrutar de la repostería jacetana, que conserva recetas de antaño y ofrece a los visitantes un paseo por la dulzura histórica de esta localidad.
CANFRANC-ESTACIÓN
UN VIAJE EN EL TIEMPO Y EN SABORES
Canfranc-Estación es más que un antiguo paso ferroviario; es el hogar de un hotel de lujo en el que se puede disfrutar de la cocina del chef Eduardo Salanova. Los menús temáticos rinden homenaje a los sabores oscenses, con platos que integran ingredientes locales como la longaniza de Graus y la trucha del Pirineo.
SALLENT DE GÁLLEGO
LOS SABORES DE MONTAÑA
En Sallent de Gállego, los restaurantes Vidocq y Lavedán destacan por su oferta de alta cocina de montaña. Este encantador pueblo, situado junto a la estación de esquí de Formigal, ofrece platos de carne y pescado de montaña y micología en temporada. La cocina, que mezcla tradición con toques modernos, convierte a Sallent en un lugar ideal para una experiencia gastronómica memorable.

