Derrumbe del acceso a la zona medieval de Aínsa por las lluvias
La Villa Medieval de Aínsa, uno de los enclaves turísticos más emblemáticos del Pirineo aragonés, ha sufrido un grave contratiempo tras el derrumbe de la ladera de acceso a su casco histórico. El colapso se produjo a las 15:15 horas de este sábado, provocado por las intensas lluvias de los últimos días, que han debilitado el terreno y han dañado varios edificios situados en la zona inferior.
Desde hace semanas, los técnicos del Ayuntamiento de Aínsa habían advertido sobre el riesgo de desprendimientos debido al desgaste del suelo y la acumulación de agua. A pesar de la vigilancia constante, la inestabilidad del terreno ha acabado provocando el deslizamiento. Inmediatamente, el consistorio ha trasladado la situación a la Diputación Provincial de Huesca (DPH), solicitando su apoyo para recuperar el acceso principal. La corporación provincial ya tenía en marcha un proyecto para mejorar este punto crítico, con un presupuesto estimado en 260.000 euros, aunque el reciente desprendimiento complica aún más la situación.
EL TEMPORAL AGRAVA LOS DAÑOS EN AÍNSA
Las lluvias han causado destrozos en distintos puntos del municipio, afectando caminos de acceso a viviendas, explotaciones agrícolas y ganaderas, y deteriorando significativamente las carreteras que conectan las 26 localidades que forman parte del término municipal de Aínsa. En total, la superficie afectada abarca 285 kilómetros cuadrados, lo que hace que las tareas de reparación sean especialmente costosas.
El Ayuntamiento estima que los daños acumulados por las inclemencias meteorológicas desde el otoño ya superan el millón de euros. “Con nuestros recursos, es imposible afrontar todas las reparaciones necesarias sin el apoyo de otras administraciones”, ha explicado el alcalde Enrique Pueyo, subrayando la urgencia de recibir financiación externa para restablecer las infraestructuras afectadas.
UN PROBLEMA PARA EL TURISMO Y LA MOVILIDAD
La fractura de la ladera ha encendido las alarmas entre los vecinos, que ya advertían del riesgo que suponía la inestabilidad del terreno. Además del impacto sobre la seguridad y la movilidad local, el corte del acceso principal a la Villa Medieval supone un problema añadido por el peso del turismo en la economía local. Aínsa es un destino de referencia en el Pirineo, con miles de visitantes cada año que recorren sus calles empedradas, disfrutan de su oferta gastronómica y visitan su impresionante conjunto histórico-artístico.
Ante esta situación, el alcalde ha insistido en la necesidad de una intervención rápida y eficaz que garantice el restablecimiento del paso lo antes posible. “Es fundamental que las obras se realicen con carácter urgente para evitar que el acceso se estreche aún más y acabe impidiendo la circulación de vehículos en una zona tan transitada como el casco histórico de Aínsa”, ha señalado.
Por el momento, los técnicos continúan evaluando el alcance de los daños y estudiando las posibles soluciones para asegurar la estabilidad del terreno y recuperar cuanto antes la normalidad en este enclave fundamental del Alto Aragón.

