Empieza la vacunación contra la lengua azul en varias granjas de la provincia de Huesca
Por el momento se han establecido restricciones de movimiento y el ganado no puede ser trasladado en toda la provincia hasta que haya sido vacunado o haya pasado un proceso de desinfección durante al menos 14 días.
La provincia de Huesca ha comenzado a vacunar contra la enfermedad de la lengua azul en varias de sus granjas de ganado ovino y bovino. Los ganaderos de la zona han recibido las primeras dosis que protegen a sus animales de esta enfermedad, que afecta principalmente a rumiantes como las ovejas y las vacas, y que se transmite por la picadura de un mosquito del género Culicoides. El Gobierno de Aragón ha destinado cerca de 500.000 euros para financiar estas vacunas, intentando evitar que los ganaderos tengan que asumir el coste de esta medida preventiva.
Desde que se detectó el primer caso de lengua azul en la comarca de La Ribagorza, la enfermedad se ha extendido a otras cinco zonas de la provincia de Huesca. Tal y como adelantó HOY ARAGÓN, granjas de Tamarite y Benabarre tenían ya animales infectados. Esta situación ha obligado al Gobierno de Aragón a tomar medidas rápidas y, por ello, se ha comenzado la vacunación del ganado para prevenir nuevos brotes. Sin embargo, la disponibilidad de las vacunas ha sido limitada, y esto ha dificultado una campaña más extensa.
Según explicó el consejero de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente, Javier Rincón, "solo dos empresas farmacéuticas producen la vacuna combinada para los serotipos 4 y 8 que necesitan los animales de Aragón", ha declarado, añadiendo que había habido una ruptura en el suministro que complicó la compra.
Por su parte, Aitziber Lanza, la directora general de Calidad y Seguridad Alimentaria del Gobierno de Aragón, explicó que aún se están esperando nuevas dosis de las vacunas que llegarán a mediados de octubre. Por ahora, el Gobierno ha logrado adquirir las primeras dosis para vacunar a unas 90.000 ovejas en la región, y se espera que para noviembre puedan vacunar a la totalidad del ganado susceptible de la provincia.
Como medida preventiva para evitar la propagación de la lengua azul, se han establecido restricciones de movimiento para los animales en las áreas afectadas. En toda la provincia de Huesca, el ganado no puede ser trasladado hasta que haya sido vacunado o haya pasado un proceso de desinfección durante al menos 14 días, acompañado de un resultado negativo en una prueba PCR. Este confinamiento del ganado busca evitar la propagación del virus a otras regiones y proteger la salud de los animales que aún no han sido afectados.
Mientras se espera la llegada de más vacunas, las autoridades están llevando a cabo pruebas en otras explotaciones ganaderas de la provincia, incluyendo Monzón y Binéfar, para asegurarse de que no haya más contagios en otras áreas. Estos controles son esenciales para frenar la expansión de la enfermedad y proteger tanto al ganado como a la economía local.
Apoyo a los ganaderos y control de la situación
El Gobierno de Aragón ha intentado aliviar la carga económica de los ganaderos subvencionando la compra y la aplicación de las vacunas. De esta manera, se espera evitar que el coste de la vacunación recaiga sobre los trabajadores del campo, quienes ya están sufriendo las consecuencias de esta enfermedad en su producción. A lo largo de este proceso, se destinarán cerca de 500.000 euros que se utilizarán para vacunar a toda la población de rumiantes susceptibles de ser afectados.
La lengua azul, aunque no representa un peligro para los humanos, tiene un impacto significativo en la sanidad animal y la economía ganadera. Por eso, medidas como la vacunación y el control del movimiento del ganado son fundamentales para evitar mayores problemas en el futuro. A pesar de las dificultades en la adquisición de las vacunas, la colaboración entre las instituciones y el sector ganadero será clave para superar esta crisis y garantizar la salud de los animales y la estabilidad de las granjas en Huesca.
La lengua azul es una enfermedad viral que afecta a rumiantes, como el ganado ovino y bovino. Su nombre proviene de uno de sus síntomas más característicos: la inflamación y coloración azulada de la lengua de los animales afectados. Aunque la enfermedad no es contagiosa entre animales y no se transmite a humanos, resulta bastante peligrosa para el ganado. Los síntomas en las ovejas incluyen fiebre alta, inflamación de las mucosas, y en algunos casos, puede causar la muerte. En el ganado bovino, aunque los síntomas suelen ser más leves, también se pueden presentar fiebre, salivación excesiva, y cojera.