Guerra en la montaña por tener el control: más de 100 denuncias, la gestión de Ayora y la diana en PRAMES
El ambiente en el mundo federativo español de la montaña está lejos de ser tranquilo. En pleno proceso electoral, la Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada (FEDME) atraviesa uno de sus momentos más tensos. Su actual presidente, Alberto Ayora, busca la reelección mientras se a enfrenta un clima hostil generado por algunos de los líderes de las federaciones territoriales.
“Hemos recibido más de un centenar de denuncias desde que comenzamos con la gestión de la FEDME y prácticamente todas infundadas”, explica Ayora, subrayando la presión constante que ha soportado desde dentro de su propia organización. “En lugar de remar juntos para que este deporte, que es el quinto en licencias en España, siga creciendo, se priorizan intereses personales, empresariales y políticos”, critica Ayora, quien ha intentado sin éxito persuadir a estas pocas federaciones para trabajar de forma coordinada.
La tensión alcanzó su punto álgido el pasado 1 de octubre, cuando se filtró a la prensa un escrito enviado por varias federaciones al Consejo Superior de Deportes acusando a Ayora de irregularidades en su gestión. Este documento, que según el presidente fue remitido al CSD en marzo, no fue trasladado al Tribunal Administrativo del Deporte (TAD) hasta el 23 de septiembre, coincidiendo con el inicio del proceso electoral.
“Lo más grave es que esa decisión no se me comunicó a mí, pero sí a las federaciones que presentaron la denuncia. Es un ejemplo más de mala praxis de ciertas personas, al filtrar este escrito en elecciones para dañar nuestra candidatura”, denuncia Ayora. A pesar de los ataques, asegura que seguirá defendiendo su modelo de federación y la gestión llevada a cabo en los últimos años.
Frente a las acusaciones de mala gestión presentadas por varias federaciones al Consejo Superior de Deportes (CSD), Ayora defiende la labor de su equipo y destaca las medidas tomadas durante su mandato. “Heredamos una federación sobredimensionada en fondos propios, y no utilizarlos en beneficio del deporte hubiera sido irresponsable”, argumenta. Entre las iniciativas impulsadas, subraya la inversión de parte del superávit en proyectos esenciales como el desarrollo de todas las especialidades deportivas, la digitalización, la transparencia y el cumplimiento de normativas legales.
Uno de los casos más destacados de esta "guerra interna" está relacionado con los seguros federativos. Ayora detalla cómo las federaciones, al negociar acuerdos de patrocinio, se excluye a la FEDME. “En ciertos casos se ofrecen patrocinios vinculados a seguros que generaban ingresos considerables, y veo justo que una parte de esos beneficios se destinara también a la federación nacional”, explica el presidente. “Si a la federación nacional le restamos ingresos por licencias y patrocinio a conciencia, es claro que el objetivo puede ser asfixiar económicamente a la entidad por parte de algunos.”
Ayora apostó por implementar un modelo similar al del club alpino francés, en el que los seguros actúan bajo un modelo de ir todos juntos y la “ley de grandes números”. Sin embargo, esta propuesta enfrentó resistencia interna. “Los seguros también conllevan patrocinios y hubo una resistencia importante en este sentido”, indica Ayora, subrayando que solucionar estos problemas son fundamentales, para beneficio de las personas federadas y para garantizar la sostenibilidad económica de la federación.
UNA GUERRA EN MEDIO DE UN PROCESO ELECTORAL
Cada cuatro años, la Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada (FEDME) celebra sus elecciones, un proceso que coincide con el calendario olímpico y suele generar tensión entre las candidaturas. Este año, el proceso electoral comenzó el 28 de septiembre y se espera que concluya en enero, cuando se conozcan los resultados definitivos. Durante este periodo, los miembros de la asamblea, que incluyen árbitros, deportistas, técnicos, clubes, técnicos de alto nivel y presidentes de federaciones autonómicas, votarán para constituir una nueva dirección en medio de una lucha de intereses y denuncias.
En esta ocasión, dos grandes candidaturas compiten por la dirección de la FEDME. La primera, integrada por parte de la antigua FEDME y de las personas que están denunciando a la actual junta, está respaldada por personas mayores con una larga trayectoria en la federación, con un enfoque tradicionalista. En contraposición, Alberto Ayora, actual presidente, lidera la segunda candidatura, defendiendo los avances logrados en los últimos cuatro años.
“Nosotros ganamos las elecciones a un equipo que llevaba 28 años, y hemos transformado por completo la FEDME”, afirma Ayora, quien señala que el crecimiento de la federación ha sido notable desde entonces. En este periodo, se han potenciado las especialidades de alto nivel pero también otras que estaban muy poco desarrolladas, como la marcha nórdica, el senderismo o el barranquismo, lo que ha diversificado y hecho más compleja la estructura de la organización.
“Hace años el enfoque era casi exclusivamente en el alpinismo, pero ahora tres de nuestras especialidades son olímpicas, y eso exige una federación más amplia y profesionalizada”, añade Ayora.
Además, Ayora menciona que la federación ha sido criticada por su postura ante proyectos ambientales, como el polémico plan de unión de estaciones de esquí en Canal Roya. Según Ayora, “la junta directiva solo expresó que, de acuerdo con la normativa europea, el proyecto causaba un daño significativo al medio ambiente”.
La posición de la FEDME ha sido criticada y ha generado fricciones con las federaciones autonómicas y otros actores implicados. “Hemos sido coherentes y hemos adoptado la misma postura que habría defendido la FAM hace años, pero para los dirigentes actuales de la FAM han prevalecido otros intereses a la defensa del medio ambiente.”
Las tensiones entre la FEDME y algunas federaciones autonómicas, como la aragonesa, también han alcanzado un punto crítico en relación con la gestión de refugios y senderos. “Antes de que ganáramos las elecciones, ya estaban en nuestra contra. Entiendo porque temían cómo trabajaríamos en temas como la administración de refugios, senderos y la seguridad en la montaña”, afirma Ayora. La controversia ha girado en torno a la empresa PRAMES, que históricamente gestiona estos aspectos. Ayora aclara que, aunque reconoce el trabajo de PRAMES, considera que es esencial ajustar la gestión a las normativas actuales y mantener la defensa de los intereses de los federados.
“Que quede claro que no tengo nada contra PRAMES, considero que ha hecho un excelente trabajo en la promoción de refugios y senderos. El conflicto puede estar en la forma en la que consideramos deben gestionarse las subvenciones y el marco ético que hemos establecido en esta nueva federación". Explica que, de hecho, el Comité de Ética y Transparencia de la FEDME recomendó vender las acciones de la FEDME en PRAMES.
Otro tema de desacuerdo ha sido la administración de la Escuela de Alta Montaña en Benasque. Ayora explica que el Consejo Superior de Deportes (CSD) otorga fondos para la gestión de este proyecto al Gobierno de Aragón, los cuales requieren para utilizarlos un acuerdo de colaboración entre las federaciones estatal y autonómica. “Como presidente de la FEDME, tengo que velar por los intereses de todos los federados españoles; no puede ser que la federación aragonesa gestione estos fondos estatales, que son para el deporte de alto nivel, sin contar con la FEDME”, declara Ayora, lamentando la falta de diálogo en torno a este tema.
A pesar de los intentos de Ayora y su equipo por buscar un entendimiento, la relación con algunas federaciones, especialmente en Aragón, ha sido complicada. “Hemos intentado buscar consenso y acuerdos con el presidente, Javier Franco. La falta de entendimiento es total y además roza el desprecio más absoluto”, comenta, haciendo referencia a la falta de invitaciones a eventos importantes, como la Cena de la Montaña, a pesar de residir en Aragón, o a la misma inauguración del refugio de Góriz, donde sí se invitaron a otras federaciones autonómicas.
“Está claro que quieren evitar a toda costa que sigamos dirigiendo la FEDME o que personas cercanas a nosotros se integren en la FAM para modernizarla. No hay más que ver las irregularidades que se han producido en las recientes elecciones de la FAM. Veremos cómo actúa el Gobierno de Aragón, porque los hechos que se han denunciado y que implican a Javier Franco, en España y en otras comunidades autónomas podrían suponer su inhabilitación”, concluye.



