El verano más sangriento de Hecho y Ansó de los últimos años: 35 ataques de osos en sólo 5 meses

Los osos tres osos detectados son los reintroducidos en Francia pero que han decidido echar raíces en nuestra comunidad.
Oveja matada por un oso en Ansó. FOTO: Luis Farol.
Oveja matada por un oso en Ansó. FOTO: Luis Farol.

A solo un mes escaso de su próxima hibernación, los osos que viven en el Parque Natural de los Valles Occidentales han causado, sin duda, el mayor número de ataques de los últimos años. 35 contabilizados a ovejas en los valles de Ansó y Hecho, unos incidentes que tienen exhaustos a los ganaderos de la zona. "No tienen miedo a los mastines, no nos tienen miedo ni a nosotros", explica a HOY ARAGÓN un ganadero que se han encontrado con ellos varias veces. 

En estos momentos se estima que son tres los osos que han decidido que esta zona de la Jacetania es su hogar, según ha informado el Gobierno de Aragón. El primero de ellos sería Claverina, la hembra soltada en Francia gracias al sistema de reintroducción de la espacie en el país galo pero que ha decidido echar sus raíces en Aragón. Otros dos serían los hijos de Sorita (dio a luz a tres oseznos en 2019) otra osa gala que por el momento no ha decidido cruzar la frontera. Y podría haber un cuarto también hijo de Sorita pero de una camada anterior, aunque esto todavía no ha sido confirmado,

A ellos se les sumarían los osos avistados en el Valle de Tena y en Laspaules, aunque de estos por el momento no se les ha seguido el rastro. 

Desde el Gobierno informan que 26 expedientes de daños en tramitación, que suponen un monto de indemnización de 15.664 €, y que han afectado a 32 ovejas en total. Todos son de los términos municipales de Ansó (22) y Hecho (4). Además hay otros 8-10 ataques (en la misma zona) para los que aún no ha llegado la reclamación de daños, de modo que en Medio Natural no disponen de información sobre cuantía económica ni las ovejas afectadas (lo normal es que cada ataque involucre a una oveja o a lo sumo a dos, salvo alguna excepción).

En concreto, los vigilantes han avistado en el Pirineo occidental un mínimo de tres ejemplares: una hembra (Claverina) y dos machos subadultos (hijos de Sorita). Además, creen posible que ocasionalmente hay entrado en algún momento un cuarto ejemplar, que sería otro macho subadulto hermano de los anteriores

Se estima que solo en 2024, estos tres osos han causado la muerte de decenas de ovejas en un total de 35 incidentes registrados oficialmente. Estas cifras representan un aumento en comparación con años anteriores, lo que evidencia una problemática en crecimiento.

El incremento en el número de ataques ha motivado la intervención de la Dirección General de Medio Natural, que ha intensificado las medidas de control y protección. Entre estas medidas, se encuentran el seguimiento de los osos mediante sistemas de localización GPS, el uso de cercas eléctricas en los puntos críticos y la asignación de perros de protección para ayudar a los ganaderos en la defensa de sus rebaños, algo que para ellos "no es suficiente". 

"Cuando te levantas y ves en el GPS que las ovejas se han movido ya sabes lo que ha pasado, y subes al monte temblando con lo que te vas a encontrar", explica este ganadero. "Son osos que vienen de criaderos de Eslovenia, no saben cazar, y las ovejas son su comedero", añade.

IDENTIFICACIÓN Y SEGUIMIENTO DE LOS RESPONSABLES 

Las autoridades han identificado a los tres osos responsables de la mayoría de los ataques registrados en estos valles. Este seguimiento permite conocer sus movimientos y comportamientos, con la intención de prevenir futuros ataques y reducir los conflictos con los ganaderos. Los osos han sido localizados a través de collares GPS que facilitan su monitorización en tiempo real. Sin embargo, la presencia de estos depredadores continúa generando tensiones entre las autoridades y los ganaderos locales, quienes consideran que las medidas actuales son insuficientes para garantizar la seguridad de sus rebaños.

La población de osos en el Pirineo aragonés ha crecido en los últimos años gracias a los programas de reintroducción y conservación. No obstante, este crecimiento ha derivado en una mayor interacción con la actividad ganadera, especialmente en los meses de primavera y verano, cuando los rebaños suben a los pastos de altura.

Las pérdidas económicas para los ganaderos afectados son significativas, ya que cada oveja representa una inversión considerable en tiempo y recursos. Además, los ataques generan una sensación de inseguridad y frustración entre los pastores, que ven cómo sus esfuerzos se ven mermados por la actividad depredadora de los osos. En respuesta, la administración autonómica ha ofrecido compensaciones económicas a los ganaderos afectados. Este tipo de ayudas pretende paliar las pérdidas, aunque muchos ganaderos consideran que la compensación no es suficiente para cubrir el impacto real que los ataques tienen en sus explotaciones.

Los ganaderos también demandan una revisión de los protocolos de actuación frente a los ataques de fauna salvaje. Consideran que la actual normativa de compensaciones y de prevención debería adaptarse a la situación real de los pastos del Pirineo y a las características de cada zona, ya que los ataques no son iguales en todo el territorio.

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