La historia detrás del hotel de Huesca sin actividad y donde se alojaban 100 migrantes

Por el momento, los temporeros continúan alojados en el pabellón municipal
Hotel de Candasnos.
Hotel de Candasnos.

Más de un centenar de trabajadores temporeros fueron desalojados el pasado lunes de un antiguo hotel sin actividad en la localidad oscense de Candasnos, donde residían en condiciones de hacinamiento. La intervención fue llevada a cabo por la Guardia Civil en el marco de una operación aún en curso, según confirmaron fuentes oficiales del instituto armado. El edificio, que había dejado de funcionar como establecimiento hotelero, estaba siendo utilizado de forma irregular como lugar de residencia para personas migrantes.

El inmueble se encuentra situado en la carretera N-2, una vía de tránsito frecuente para los trabajadores agrícolas en la comarca. Aunque el hotel permanecía cerrado al público desde hacía tiempo, estaba siendo aprovechado para alojar a temporeros, quienes, según informó Aragón TV, pagaban por disponer de una cama. La situación en el interior del edificio ha sido calificada de insalubre, con un número de personas muy superior a la capacidad original del lugar.

Durante la actuación policial, se procedió a la detención de una persona relacionada con la gestión del alojamiento, aunque no han trascendido detalles específicos sobre los cargos que se le imputan. La investigación continúa abierta, y no se descartan nuevas actuaciones conforme avancen las pesquisas.

Tras el desalojo, las autoridades coordinaron un dispositivo de emergencia para atender de forma temporal a los afectados. La Guardia Civil, Protección Civil y Cruz Roja organizaron el traslado de los temporeros al pabellón municipal de Candasnos, donde se habilitó un espacio provisional con camas y enseres básicos. Allí han recibido asistencia inmediata y apoyo por parte de los servicios sociales de la comarca del Bajo Cinca, el propio Ayuntamiento de Candasnos, así como de voluntarios de Cruz Roja, Protección Civil y vecinos de la localidad.

El uso del hotel, ya clausurado para actividades turísticas, como alojamiento para trabajadores migrantes no contaba con las condiciones mínimas de habitabilidad exigidas por la normativa vigente. Este tipo de situaciones, según denuncian organizaciones sociales, no son infrecuentes en zonas agrícolas durante la temporada alta, cuando la demanda de mano de obra aumenta de forma notable y no siempre va acompañada de una oferta de alojamiento adecuada.

El suceso ha generado preocupación tanto a nivel local como en el ámbito autonómico, ya que vuelve a poner sobre la mesa la problemática de la vivienda para trabajadores temporales en el sector agrícola. La concentración de personas en espacios no habilitados para ello supone un riesgo para la salud y la seguridad de los residentes, además de una vulneración de derechos básicos.

Por el momento, los temporeros continúan alojados en el pabellón municipal a la espera de una solución más estable. Las autoridades han subrayado la importancia de garantizar que estas personas, muchas de ellas en situación administrativa precaria, puedan acceder a condiciones dignas de vida mientras desempeñan su trabajo en el campo.

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