El pueblo abandonado que ahora puedes alquilar entero para una boda
Hay lugares que parecen haber nacido para contar historias y Ligüerre de Cinca es uno de ellos. Este pequeño pueblo, situado en la comarca de Sobrarbe, fue despoblado tras la construcción del embalse de El Grado en 1969. Décadas después, ha renacido para convertirse en un espacio que combina turismo, naturaleza y agricultura. Ahora es posible disfrutar de este enclave no solo para visitar, sino también para celebrar eventos, como bodas, en un entorno lleno de tranquilidad.
UN LUGAR PERFECTO PARA UNA BODA EN EL PIRINEO
Ligüerre de Cinca es un proyecto de recuperación que comenzó en 1985. La rehabilitación de su casco urbano, impulsada por la Unión General de Trabajadores (UGT), se centró en devolver la vida a lugares emblemáticos como el Mesón, el Torreón, la Iglesia y la Abadía, además de las antiguas viviendas familiares. Con el paso de los años, se han restaurado sus calles y espacios, logrando que el pueblo recupere su esencia original. Aunque la despoblación parecía haber condenado al olvido a Ligüerre, hoy el pueblo se presenta como un lugar para disfrutar del turismo y la cultura, pero también como un espacio donde celebrar momentos especiales.
Actualmente, el pueblo es gestionado por Ligüerre Enoturismo S.L., una empresa que ha sabido aprovechar el potencial del lugar para desarrollar actividades relacionadas con el turismo y la agricultura. En Ligüerre se pueden encontrar dos zonas principales: el casco histórico, conocido como Ligüerre Resort, y La Pedanía, ubicada junto al Mesón. Ambos espacios están pensados para alojar a quienes quieran disfrutar del entorno o celebrar una boda. Estas instalaciones permiten albergar hasta 300 invitados en sus hoteles, apartamentos y salones, todo sin necesidad de desplazarse fuera del pueblo durante el evento.
Además del alojamiento, el pueblo cuenta con servicios pensados para facilitar cualquier celebración. Se puede realizar la ceremonia en las plazas o jardines del casco urbano, y el banquete se organiza en salones preparados para ello. También se ofrece una cocina propia que combina productos locales con la experiencia de profesionales que se encargan de que todo salga según lo planeado. Todo esto convierte a Ligüerre en un espacio donde es posible planificar bodas que duren varios días, dando lugar a momentos para compartir con familia y amigos en un ambiente cómodo y organizado.
La gastronomía es otro de los puntos fuertes de este lugar. Ligüerre de Cinca produce su propio vino y aceite de oliva virgen extra, elaborados con las uvas y aceitunas que crecen en los alrededores del pueblo. Estos productos son parte esencial de la oferta del Restaurante Entremón, donde se puede disfrutar de una cocina que respeta los sabores locales. Además, quienes visitan Ligüerre pueden recorrer sus viñedos, realizar catas en la bodega o simplemente pasear por los caminos que rodean el embalse, disfrutando de las vistas y de la calma que caracteriza a este entorno.
Ligüerre de Cinca también se ha convertido en un destino para quienes buscan combinar el turismo con actividades al aire libre. Su ubicación permite realizar rutas de senderismo, practicar kayak en el lago o explorar los paisajes del Parque Nacional de Ordesa, el Valle de Pineta o la Sierra de Guara, todos ellos a poca distancia del pueblo. Estas actividades hacen que Ligüerre sea una opción tanto para quienes buscan relajarse como para quienes prefieren unas vacaciones más activas.
En el mundo de los eventos, Ligüerre de Cinca ha ganado reconocimiento, apareciendo en listas de lugares destacados para bodas en España. Su capacidad para albergar celebraciones completas, desde la ceremonia hasta el alojamiento de los invitados, ha hecho que se consolide como un referente para quienes buscan algo diferente. Además, el pueblo sigue manteniendo su esencia agrícola, cuidando los olivares y viñedos que lo rodean, lo que refuerza su identidad como un lugar conectado con sus raíces.
Ligüerre de Cinca es un ejemplo de cómo un pueblo que estuvo en riesgo de desaparecer ha logrado encontrar un nuevo propósito. Su historia de renacimiento no solo habla de recuperación, sino también de cómo es posible crear un lugar que respete el entorno y al mismo tiempo ofrezca a las personas la oportunidad de vivir experiencias inolvidables. Este pueblo, que alguna vez quedó vacío, ahora invita a llenarlo de vida con cada visita y celebración.