Este es el pueblo aragonés que estuvo a punto de desaparecer

Esta localidad de ambiente medieval está ubicada en el Valle de Tena y estuvo a punto de desaparecer en los años 70, cuando sus casas quedaron sumergidas bajo el agua debido a la construcción de un embalse. Años después, sus residentes retomaron la vida del pueblo.

Aunque la urbanización ha desplazado a gran parte de la población a las ciudades desde mediados del siglo XX, los pueblos de montaña siguen siendo un gran atractivo turístico. Entre estos pueblos montañosos, algunos han estado al borde de desaparecer, ya sea por despoblación o desastres naturales. Uno de estos casos es el de Lanuza, en Huesca.

Ubicado en el Valle de Tena, uno de los más impresionantes del Pirineo Aragonés, Lanuza es un pequeño pueblo que se levanta a orillas del embalse, rodeado de montañas y una naturaleza impresionante. Con solo 43 habitantes registrados, su encanto radica en las casas de piedra que siguen la arquitectura tradicional pirenaica.

El pueblo estuvo cerca de desaparecer en los años 70, cuando la construcción de un embalse provocó su desalojo. Muchas de sus viviendas quedaron sumergidas bajo el agua, y Lanuza permaneció casi deshabitado. Sin embargo, décadas después, sus antiguos residentes regresaron y comenzaron a restaurar el lugar, devolviéndole la vida.

Hoy, el embalse de aguas turquesas y las montañas forman un paisaje único, mientras que las casas de piedra y tejados de pizarra conservan la esencia rural del pueblo, que parece sacado de un cuento. A pesar de su tamaño, Lanuza alberga una iglesia dedicada a San Salvador, reconstruida en el siglo XIX tras la destrucción del templo original en la Guerra de la Independencia.

El casco histórico de Lanuza, está en proceso de rehabilitación para potenciar su atractivo turístico. Aunque la población es reducida, el pueblo recibe cada año a miles de visitantes que se sienten atraídos por su belleza y su ambiente medieval.

Uno de los eventos que ha elevado el perfil de Lanuza es el Festival Pirineos Sur, un reconocido evento de música internacional que se celebra a orillas del embalse. Durante el festival, el pequeño pueblo se llena de vida, y su entorno natural se transforma en un espectacular escenario al aire libre.

Además, Lanuza es un paraíso para los aficionados al senderismo, con numerosas rutas que recorren sus alrededores, entre bosques y montañas. También es un punto ideal para explorar otras localidades cercanas, como Sallent de Gállego y Formigal, famosas por sus estaciones de esquí y paisajes de ensueño.

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