El precioso pueblo aragonés que está en lo alto un cerro entre Huesca y Navarra

Dominando el horizonte de la Jacetania occidental, y ubicado en la frontera entre Navarra y Aragón, este pueblo también es un punto clave en el Camino de Santiago 
El precioso pueblo aragonés que está en lo alto un cerro entre Huesca y Navarra
El precioso pueblo aragonés que está en lo alto un cerro entre Huesca y Navarra

En lo alto de un cerro y dominando el horizonte de la Jacetania occidental, Berdún se presenta como una de las localidades más pintorescas y con mayor riqueza histórica del Pirineo aragonés. Su ubicación, en la frontera entre Navarra y Aragón, la convirtió durante siglos en un enclave estratégico, protagonista de enfrentamientos y disputas territoriales. Hoy, lejos de aquellas batallas, se erige como un destino ideal para los amantes de la historia, el arte y el turismo rural.

Además de ser la cabeza del municipio de Canal de Berdún, esta villa es un punto clave en el Camino de Santiago aragonés, concretamente en su ramal por la margen izquierda del río Aragón. La ruta, que parte de Puente la Reina de Jaca y se dirige hacia Sangüesa, convierte a Berdún en un alto de gran importancia para los peregrinos que recorren esta vía menos transitada, pero cargada de historia.

DE LA DEVASTACIÓN A SU LEGADO PATRIMONIAL

Los orígenes de Berdún se remontan a tiempos prerromanos, con vestigios que apuntan a un pasado celta. No obstante, su historia documentada está marcada por la destrucción y el renacer. En el año 999, las tropas de Almanzor arrasaron la localidad durante la ocupación musulmana de la península. Posteriormente, tras la muerte de Alfonso I ‘el Batallador’, Berdún fue invadida por García Ramírez de Navarra, en un episodio que sumió al lugar en el declive.

A pesar de los estragos del pasado, Berdún ha logrado conservar un patrimonio arquitectónico y cultural que cautiva a quienes la visitan. Su imagen más emblemática es la de un casco urbano medieval encaramado en la cima de un cerro, lo que le confiere un perfil horizontal reconocible desde la distancia.

En el corazón del municipio destaca la Iglesia de Santa Eulalia, un imponente templo gótico del siglo XVI que guarda en su interior un órgano barroco de 1738, junto con una sillería de coro y varios retablos de gran valor artístico. La Plaza de Santa Eulalia, epicentro de la vida local, conserva aún el Portal de la Virgen, una de las tres puertas que en su día permitieron el acceso a la localidad cuando estaba protegida por murallas.

Entre los elementos civiles más representativos se encuentra la Casa de Lacadena, un palacete nobiliario del siglo XVIII levantado sobre los restos del antiguo castillo de la villa. Esta construcción, vinculada al marquesado de Lacadena, destaca por su imponente fachada con columnas y un gran escudo de armas que recuerda su pasado aristocrático.

UN DESTINO IMPRESCINDIBLE EN EL PIRINEO

Más allá de su historia, Berdún es hoy un punto de interés para los viajeros que buscan descubrir la esencia del Pirineo aragonés. Su cercanía a enclaves como Jaca, el embalse de Yesa o el monasterio de San Juan de la Peña la convierten en una parada obligatoria para quienes recorren esta parte del territorio.

Además, su inclusión en el Camino de Santiago Aragonés refuerza su atractivo como destino de paso, ofreciendo a los peregrinos un respiro en su trayecto hacia tierras navarras. El visitante que llega a Berdún no solo se encuentra con un pueblo cargado de historia, sino también con un entorno natural privilegiado, perfecto para el senderismo, la fotografía y la desconexión.

A pesar de su tamaño, Berdún sigue viva y con una identidad propia, preservando sus tradiciones y adaptándose al turismo sin perder su esencia. En sus calles, el pasado y el presente conviven en perfecta armonía, recordando que este rincón del Pirineo es mucho más que un simple punto en el mapa: es una puerta a la historia y al paisaje aragonés en su máxima expresión.

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