El pueblo de Huesca de 100 habitantes que dio cobijo al imperio romano
La provincia de Huesca es un destino conocido por sus imponentes paisajes naturales, desde los Pirineos hasta la Sierra de Guara. Sin embargo, más allá de su riqueza natural, el territorio alberga pequeñas localidades con un gran valor histórico. Pertusa, un municipio de apenas 136 habitantes, es un claro ejemplo de ello. Situado a medio camino entre Monzón y Huesca, este enclave fue un importante punto de descanso en tiempos del Imperio Romano.
Su ubicación estratégica en la antigua vía romana que conectaba Ilerda (Lérida) con Osca (Huesca) llevó a los romanos a establecer allí una mansio, una especie de posada utilizada por las legiones en sus desplazamientos. Gracias a ello, Pertusa se convirtió en un enclave clave en la red de comunicaciones de la Hispania romana.
EL PUENTE ROMANO QUE FUE UN REFERENTE EN LA PENÍNSULA
Para facilitar el tránsito de tropas y mercancías, los romanos construyeron en Pertusa un puente de casi 30 metros sobre el río Alcanadre, una obra que, durante siglos, fue considerada una de las más bellas de la Península Ibérica. Este río, de caudal variable y encajonado entre riscos, suponía un obstáculo natural para las rutas comerciales y militares.
Aunque el puente ha desaparecido casi en su totalidad, aún se conservan los estribos originales y las huellas de los antiguos carros romanos en la arenisca próxima, lo que demuestra su relevancia histórica. De hecho, algunos historiadores han llegado a compararlo con el famoso puente romano de Alcántara, en Cáceres, por su majestuosidad y funcionalidad.
LA IGLESIA DE SANTA MARÍA, UNA JOYA ARQUITECTÓNICA
Además de su legado romano, Pertusa cuenta con un importante patrimonio religioso. Su iglesia de Santa María, declarada Monumento Histórico-Artístico, es el edificio más emblemático del municipio. Construida originalmente en estilo románico, ha experimentado diversas reformas a lo largo de los siglos, aunque conserva una cripta medieval en excelente estado de conservación.
Junto al templo se encuentra un claustro renacentista, reflejo de la evolución arquitectónica que ha experimentado el edificio a lo largo del tiempo. No obstante, uno de los elementos más destacados de la iglesia es su torre plateresca, una construcción hexagonal de tres niveles diseñada por Juan de Herrera, el mismo arquitecto del Monasterio de El Escorial. Levantada en 1575, esta torre domina el paisaje del pueblo y es una de las estructuras más singulares de la comarca.
UN PUEBLO QUE HA CONSERVADO SU IDENTIDAD
A lo largo de la historia, muchos pueblos han cambiado de nombre o han perdido su importancia estratégica. Sin embargo, Pertusa ha conservado su denominación original desde la época íbero-romana, como ya se documenta en el cartulario de Roda de Isábena en 1106. Su tradición como lugar de paso se ha mantenido con el tiempo, convirtiéndose en un punto clave del Camino de Santiago catalán, una de las rutas menos conocidas que conectan con la peregrinación a Compostela.
El municipio se divide en dos barrios principales, separados por la carretera de Torres. En el primero, situado al este, predominan casonas del siglo XVIII, mientras que el segundo se organiza en torno a la iglesia, con viviendas reformadas que han conservado su encanto histórico.
UN DESTINO POR DESCUBRIR
A pesar de su relevancia histórica y su privilegiada ubicación, Pertusa sigue siendo un gran desconocido para el turismo en Aragón. Mientras que otros rincones de la provincia de Huesca reciben miles de visitantes cada año, este pequeño municipio ha quedado fuera de los circuitos turísticos convencionales. No obstante, su combinación de legado romano, arquitectura medieval y belleza natural lo convierten en un destino con un enorme potencial para los amantes de la historia y la cultura.
Con un pasado ligado al Imperio Romano, una iglesia monumental y un entorno privilegiado, Pertusa es uno de esos lugares que merece ser redescubierto. Un rincón de Aragón donde cada piedra cuenta una historia y donde el tiempo parece haberse detenido, conservando el legado de siglos en sus calles y paisajes.

