El refugio que guía a miles de montañeros al Aneto: así es La Renclusa por dentro
En pleno Valle de Benasque, a 2.138 metros de altitud y bajo la imponente presencia del macizo de la Maladeta, se encuentra el Refugio de la Renclusa. Su ubicación estratégica y su acceso relativamente sencillo —apenas cincuenta minutos a pie desde La Besurta— lo han convertido en un lugar fundamental para generaciones de montañeros que buscan alcanzar el Aneto, la cima más alta del Pirineo, o adentrarse en las rutas más emblemáticas del Parque Natural Posets-Maladeta.
Gestionado por la Federación Aragonesa de Montañismo, el Ayuntamiento de Benasque y el Centro Excursionista de Cataluña, y bajo la guardia de Antonio Lafon, La Renclusa es un refugio histórico y vivo, un espacio donde se mezclan tradición, aventura y el pulso constante de la alta montaña. Con 92 plazas disponibles y apertura durante todo el año, es uno de los pocos refugios pirenaicos que mantienen actividad ininterrumpida, incluso en los meses más duros del invierno.
Un refugio preparado para el montañero
La Renclusa ofrece todos los servicios necesarios para afrontar con seguridad una jornada de montaña. Dispone de duchas, agua caliente, calefacción, bar-cafetería, servicio de comidas, zona para cocinar, taquillas, guardaesquís, mantas y calzado de descanso. Incluso cuenta con un aula polivalente para actividades o reuniones y con un teléfono público para emergencias o comunicaciones básicas. Los guardas recomiendan llevar monedas de un euro para el uso de las taquillas y de algunos servicios internos.
Los precios varían según si el visitante está federado o no, y si es menor o mayor de 14 años. El alojamiento oscila desde los 10,40 euros para federados jóvenes hasta los 27,50 euros para adultos no federados. El desayuno ronda los 9,80 o 11 euros según el perfil del usuario, la cena se sitúa en torno a los 19,50 o 23 euros y los servicios de picnic van de 13 a 15 euros. Unos precios ajustados que facilitan el acceso a uno de los enclaves más relevantes del montañismo en Aragón.
Punto de partida hacia las grandes rutas del Pirineo
Desde la Renclusa arrancan dos de los grandes circuitos de trekking del Pirineo, rutas de varios días que permiten adentrarse en algunos de los paisajes más espectaculares de la cordillera. El primero de ellos es el Circuito del Aneto, que rodea por completo el macizo granítico donde se alza el pico más alto de los Pirineos. Este recorrido permite contemplar el mayor glaciar de la cordillera, atravesar ibones escondidos, bordear crestas afiladas y alojarse en refugios emblemáticos como el propio de La Renclusa o el moderno Cap de Llauset. Además, facilita combinar el trekking con ascensiones tan icónicas como la Tuca de Ballibierna o el propio Aneto.
El segundo gran itinerario es el Circuito Aneto-Posets, considerado por muchos el trekking circular más impresionante del Pirineo. Une las dos cumbres más altas de la cordillera —el Aneto con 3.404 metros y el Posets con 3.375— y ofrece un recorrido profundo por el corazón del Parque Natural Posets-Maladeta. A lo largo del trazado se descubren glaciares, cascadas de altura, ibones ocultos, valles remotos y ríos que desaparecen bajo el suelo antes de aflorar de nuevo. Un viaje exigente que muestra las múltiples caras de estos dos colosos pirenaicos.
Una referencia para generaciones de montañeros
El Refugio de la Renclusa, levantado en la vertiente norte del macizo de la Maladeta, forma parte de la historia viva del montañismo aragonés.
Para quienes desean coronar el Aneto, afrontar un trekking de varios días o simplemente disfrutar del Pirineo más puro, La Renclusa sigue siendo un lugar imprescindible. Un refugio histórico que mantiene intacto su espíritu y que continúa siendo la gran puerta de acceso a las cumbres más altas de Aragón.

