Las montañas que se han cobrado más vidas en Aragón: las más temidas

El pico Aneto y Monte Perdido son los más visitados y los más peligrosos
Pico Aneto
Pico Aneto

Aragón es sinónimo de monte y naturaleza. Su vasto territorio, marcado por la imponente silueta del Pirineo, ha sido desde siempre un reclamo natural para amantes del senderismo, la escalada, el alpinismo o el esquí. Con cientos cumbres que superan los tres mil metros de altitud, el Pirineo aragonés se posiciona como una referencia nacional en deportes de alta montaña. Esta pasión ha crecido notablemente en los últimos años, especialmente tras la pandemia, cuando el auge de las actividades al aire libre disparó las visitas a estas alturas.

Con el reciente accidente del Moncayo, en el cual tres senderistas madrileños cayeron al vacío mientras transitaban el tramo de 'La Escupidera', ha tomado una mayor importancia la precaución en los ascensos de los picos aragoneses. Sobre todo en aquellas montañas con zonas especialmente complicadas, las cuáles hay que evitar si eres nobel en esta actividad. 

LOS PICOS MÁS TEMIDOS DE ARAGÓN

La majestuosidad del Aneto, con sus 3.404 metros, lo sitúa como el techo de Aragón y el pico más emblemático del país. Pero su popularidad tiene un precio muy alto, ya suma 18 muertos en los últimos 25 años. La regresión glaciar, la exposición de rocas sueltas y el temido paso de Mahoma lo convierten en una de las montañas más peligrosas para los montañeros, especialmente en época de máxima afluencia. A pesar de ser el más frecuentado, el Monte Perdido le pisa los talones (14 muertos en los últimos 30 años). 

Otras cimas también generan preocupación. El Balaitus, ubicado en el Valle de Tena, es conocido por su dificultad técnica, sobre todo en invierno. La cresta de Salenques y la torre de Costerillou son zonas de alto riesgo donde solo deberían aventurarse alpinistas experimentados. El pico Maldito, otro nombre inquietante, exige dominio de varias técnicas de progresión más allá del simple senderismo

Por otro lado, el conocido Garmo Negro, pese a figurar entre los tresmiles más accesibles, no está exento de riesgo. Su ruta directa atrae a muchos aficionados que, sin la preparación adecuada, pueden verse sorprendidos por las condiciones cambiantes del entorno. En definitiva, cualquier cima, por sencilla que parezca, puede convertirse en trampa si no se toman precauciones.

EL ENTRENAMIENTO Y LA PLANIFICACIÓN, SALVAN VIDAS

Antes de lanzarse a conquistar un tresmil, los expertos recomiendan ganar experiencia en cumbres de menor dificultad. Rutas como las del Taillón, el Rubinyera o el pico Mulleres son ideales para iniciarse. El Taillón, por ejemplo, es accesible desde San Nicolás de Bujaruelo, lo que permite iniciar la ruta desde cotas altas y recortar tiempos. El Garmo Negro, aunque popular, requiere buena forma física y atención constante, ya que su desnivel ronda los 1.000 metros.

Los guías insisten en la importancia de conocer bien la ruta elegida, preparar el material adecuado, consultar las condiciones meteorológicas y, sobre todo, ser realistas con el propio nivel. En muchos casos, el exceso de confianza o la presión del grupo empujan a tomar decisiones arriesgadas. Por ello, se recalca que no se trata de coleccionar picos, sino de disfrutar de la montaña con seguridad.

El Pirineo aragonés es un tesoro natural de valor incalculable, pero también una fuerza indomable que exige respeto. Las cimas más famosas, como el Aneto y el Monte Perdido, seguirán siendo faros para los amantes de la montaña, pero conviene no olvidar que, detrás de su belleza, se ocultan desafíos que solo deben afrontarse con preparación, humildad y cabeza fría. Porque en la alta montaña, cada paso cuenta.

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