Estos son los pueblos más imprescindibles de Aragón según National Geographic
Los paisajes de Huesca esconden pueblos de gran belleza y valor histórico. National Geographic ha seleccionado los más imprescindibles.
Los paisajes de Huesca esconden pueblos con un encanto especial, donde la historia y la naturaleza se fusionan en rincones de gran belleza. National Geographic ha elaborado una lista con los pueblos más imprescindibles de la provincia, destacando su valor patrimonial, sus entornos naturales y la singularidad de sus calles. Desde el Pirineo hasta la Sierra de Guara, cada uno de ellos ofrece una experiencia única para los amantes del turismo rural.
LANUZA, EL PUEBLO QUE RENACIÓ DEL AGUA
Lanuza es un símbolo de resistencia y renacimiento. En los años 70, la construcción del embalse que lleva su nombre obligó a sus habitantes a abandonar sus hogares. Sin embargo, en la década de los 90, comenzó su recuperación y hoy es un destino de referencia en el valle de Tena. Sus casas de piedra y pizarra, la iglesia de El Salvador y las impresionantes vistas del embalse hacen de este pueblo una parada obligatoria.
SALLENT DE GÁLLEGO, PUERTA DE FORMIGAL
Situado a los pies del embalse de Lanuza, Sallent de Gállego es conocido por su oferta turística y su cercanía con la estación de esquí Formigal-Panticosa. Además de ser el pueblo con más bares por habitante de España, destaca por su iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, su arquitectura tradicional y la posibilidad de realizar rutas de senderismo hacia los ibones de los Pirineos.
RIGLOS, PARAÍSO DE ESCALADORES
Los Mallos de Riglos son uno de los monumentos naturales más impresionantes de Aragón. Estas gigantescas formaciones rocosas de hasta 300 metros de altura atraen a escaladores de todo el mundo. En el pueblo, se puede visitar la iglesia de Nuestra Señora del Mallo y disfrutar del avistamiento de aves rapaces como los buitres leonados.
TORLA-ORDESA, LA ENTRADA AL PARAÍSO NATURAL
Torla-Ordesa es la puerta de acceso al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, uno de los enclaves naturales más espectaculares de España. Sus calles de piedra y su iglesia de San Salvador transportan al visitante a la época medieval. Desde aquí parten algunas de las rutas de senderismo más emblemáticas, como la del Valle de Ordesa o la subida al Monte Perdido.
MONTAÑANA, UN VIAJE A LA EDAD MEDIA
Declarado Conjunto Histórico-Artístico, Montañana es un tesoro medieval donde el tiempo parece haberse detenido. Su iglesia de Nuestra Señora de Baldós, con frescos del siglo XIV, y su puente de doble arcada son algunos de sus principales atractivos. Además, conserva restos de castillos y una impresionante torre de la Cárcel.
GRAUS, HISTORIA Y CULTURA EN EL CORAZÓN DE LA RIBAGORZA
Graus es un pueblo lleno de historia, con una impresionante Plaza Mayor rodeada de edificios renacentistas. Su basílica de la Virgen de la Peña, la Casa Consistorial y la celebración de la Mojiganga, una fiesta declarada de Interés Turístico Nacional, son algunos de sus principales reclamos.
ANSÓ, LA ESENCIA DEL PIRINEO
Ansó es uno de los pueblos mejor conservados del Pirineo aragonés. Sus calles empedradas, las casas tradicionales de piedra y su Fiesta del Traje Típico Ansotano, declarada de Interés Turístico Nacional, lo convierten en un destino único. Además, su entorno natural permite explorar el valle de Zuriza y Linza.
RODA DE ISÁBENA, EL PUEBLO CON CATEDRAL
Roda de Isábena ostenta un récord especial: es el pueblo más pequeño de España con una catedral. La catedral de San Vicente, construida en el siglo X, es una joya del románico que transporta a los visitantes a la época en la que esta localidad fue la capital del condado de Ribagorza.
AÍNSA, UN TESORO MEDIEVAL
Situado en la confluencia de los ríos Ara y Cinca, Aínsa es uno de los pueblos medievales mejor conservados de España. Su Plaza Mayor porticada, el castillo del siglo XI y la iglesia de Santa María son testigos de su pasado. Cada dos años se celebra La Morisma, una representación teatral que rememora su historia legendaria.
ALQUÉZAR, EL REY DEL SOMONTANO
Coronando esta lista se encuentra Alquézar, una joya del Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara. Su impresionante Colegiata de Santa María la Mayor, sus calles empedradas y la cercanía a las pasarelas del río Vero lo convierten en uno de los destinos más mágicos de Aragón.
Estos pueblos de Huesca destacan por su belleza, su historia y sus paisajes. Un recorrido por ellos es un viaje a través del tiempo y la naturaleza, perfecto para quienes buscan desconectar y descubrir la esencia del Pirineo aragonés.
