El Supremo ordena la devolución a Sijena de sus murales: una joya del románico español vuelve a casa
El Tribunal Supremo confirma la propiedad aragonesa de las pinturas de Sijena y obliga al MNAC a devolver una de las obras más importantes del románico hispánico.
El Tribunal Supremo ha dictado sentencia firme: las pinturas murales de la sala capitular del Monasterio de Sijena deben regresar a Aragón. La resolución judicial ratifica el fallo previo de la Audiencia de Huesca, que reconocía que estas obras maestras del siglo XIII pertenecen legítimamente al cenobio ubicado en Villanueva de Sijena (Huesca) y no al Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC), donde han permanecido desde 1940.
La decisión judicial pone fin a un prolongado litigio entre el Gobierno de Aragón y la Generalitat de Cataluña, y representa una victoria histórica para el patrimonio aragonés. Tras décadas de debate sobre la legitimidad del traslado de las obras, el Supremo da la razón a Aragón, que lleva años reclamando su restitución.
UNA OBRA ÚNICA DEL ROMÁNICO EUROPEO
Las pinturas de Sijena son consideradas uno de los conjuntos murales más importantes del arte medieval hispánico. Datadas hacia el año 1200, fueron ejecutadas en la sala capitular del monasterio, un espacio central de reunión para las religiosas. Su estilo y técnica las sitúan en la órbita del románico tardío con claras influencias bizantinas, y han sido comparadas con los mosaicos de la capilla palatina de Palermo o los de la catedral de Monreale, en Sicilia.
El ciclo pictórico, de gran riqueza narrativa y simbólica, intercala escenas del Antiguo y del Nuevo Testamento: desde la creación de Adán y Eva, el pecado original y la expulsión del Paraíso, hasta episodios como el Diluvio, el sacrificio de Isaac o la entrega de las tablas de la Ley a Moisés. También se conservan representaciones de la pasión de Cristo, como la flagelación y la crucifixión. Todo ello con un lenguaje artístico de gran solemnidad, claridad didáctica y belleza formal.
UN MONASTERIO CON HISTORIA REAL Y TRAGEDIA MODERNA
El Monasterio de Sijena fue fundado en 1188 por la reina Sancha de Castilla, esposa de Alfonso II de Aragón. Se convirtió en un referente espiritual y artístico vinculado a la corona catalanoaragonesa y, con el paso de los siglos, en uno de los centros monásticos femeninos más importantes del país. Sin embargo, su historia reciente ha estado marcada por la pérdida y el expolio.
En agosto de 1936, durante la Guerra Civil, el monasterio fue incendiado. El fuego afectó gravemente a la sala capitular, por lo que un equipo encabezado por el historiador Josep Gudiol, enviado desde Barcelona, decidió arrancar las pinturas murales para "salvarlas". Poco después fueron trasladadas al MNAC, donde han sido conservadas, restauradas y expuestas durante más de 80 años.
No obstante, Aragón nunca renunció a su reclamación. Las acciones legales iniciadas por el Gobierno autonómico culminan ahora con el respaldo del más alto tribunal, que obliga a restituir al monasterio lo que nunca debió salir de él.
UNA OPORTUNIDAD PARA SIJENA Y PARA ARAGÓN
La devolución de las pinturas abre una nueva etapa para el Monasterio de Sijena, que en los últimos años ha sido objeto de diversas acciones de restauración y recuperación patrimonial. La llegada de estos murales no solo completa su identidad artística e histórica, sino que lo proyecta como un futuro polo de atracción cultural y turística.
Desde el Gobierno de Aragón se valora este fallo como "una reparación justa" y una ocasión única para recuperar un legado que va más allá del arte: “Es devolver a Aragón una parte esencial de su historia, de su espiritualidad y de su identidad cultural”, han declarado fuentes oficiales.
El desafío ahora será técnico: garantizar el traslado y reinstalación de las pinturas murales en condiciones óptimas. El proceso, que requerirá la colaboración del MNAC, expertos en conservación y restauración, así como inversiones específicas, ya se ha empezado a planificar.
Con esta sentencia, Aragón recupera un tesoro de valor incalculable y Sijena recupera su alma. Una obra que, más de ocho siglos después de su creación, regresa por fin a su lugar de origen.

