El MNAC ya pone reparos a entregar las pinturas de Sijena: "No soportan la vibración"

Carme Ramells, jefa del Área de Restauración y Conservación Preventiva del museo, ha descrito el estado actual del conjunto como “un pequeño cóctel explosivo”
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El Museu Nacional d'Art de Catalunya (MNAC) ha advertido este jueves sobre la extrema fragilidad de los murales de Sijena y su alta sensibilidad a los cambios ambientales. Según los estudios físicos realizados, las pinturas y las reintegraciones “no soportan la vibración”, lo que hace que cualquier traslado suponga un riesgo significativo.

En una comparecencia ante los medios, Carme Ramells, jefa del Área de Restauración y Conservación Preventiva del museo, ha lanzado una seria advertencia:
“Entendemos que un traslado, un cambio de emplazamiento, podría suponer dañar las pinturas, y es un riesgo elevadísimo.”

Ramells ha explicado que las vibraciones pueden provocar modificaciones tensionales y desprendimiento de pintura, un argumento que, según ha recordado, también se utilizó para rechazar el traslado del 'Guernica' de Picasso.

Asimismo, ha recalcado que no se trata de pinturas murales originales, sino de un “artefacto” reconstruido tras el incendio que afectó al conjunto, con apenas una capa muy fina de pintura auténtica. Entre un 35% y un 38% del conjunto son reintegraciones, ha detallado, realizadas mediante la técnica del strappo, que permitió salvar parte de la obra utilizando adhesivos como el caseinato cálcico y trasladándola a un nuevo soporte textil.

“Usamos la expresión ‘pinturas murales arrancadas y traspasadas a tela’”, ha precisado la experta. Las reintegraciones, ha añadido, están completamente fusionadas con la parte original, por lo que separarlas implicaría dañar ambas partes.

Además, ha recordado que las pinturas sufrieron un incendio y estuvieron expuestas a temperaturas de hasta 1.000 grados, lo que alteró notablemente sus colores. Desde entonces, las condiciones ambientales en la sala donde se exponen están estrictamente controladas, como si de un laboratorio químico se tratase, incluyendo filtros de aire, control de temperatura y humedad.

Ramells ha descrito el estado actual del conjunto como “un pequeño cóctel explosivo” por la reactividad química de los materiales utilizados en su restauración. “Este artefacto es casi como una bomba de relojería”, ha afirmado, señalando que cambios en la humedad relativa podrían activar reacciones químicas latentes, como la generación de sal en la superficie, lo que conllevaría el desprendimiento de micropartículas de pintura.

La conservadora también ha subrayado que no existe ningún precedente de un traslado de estas características, con tal dimensión y complejidad. Ante las críticas sobre la salinidad del aire en Barcelona, ha aclarado que las obras no están expuestas al exterior, y que el aire interior está filtrado, como en todos los museos.

Por último, ha indicado que el Patronato del MNAC, donde están representados el Gobierno central, la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona, se reunirá la próxima semana tras la petición realizada por su director, Pepe Serra, tras conocerse la sentencia del Tribunal Supremo.

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