Vecinos de Huesca rechazan la tala de árboles en Las Harineras y reclaman más corredores verdes
La federación vecinal OSCA XXI rechaza la tala de árboles en Huesca por las obras de Las Harineras y reclama corredores verdes, refugios climáticos y una participación ciudadana real en el urbanismo.
La federación de asociaciones de vecinos de Huesca, OSCA XXI, ha mostrado su oposición frontal a la tala de árboles que se está llevando a cabo en distintos puntos de la ciudad, y de manera concreta en el entorno de la urbanización de Las Harineras. La medida, enmarcada en las obras de acceso al polígono, ha sido calificada por el colectivo como un “ataque al patrimonio natural” que contradice las políticas actuales de renaturalización de los espacios urbanos.
“Queremos una ciudad preparada para mitigar los efectos del cambio climático y cada árbol cuenta. Cada zona verde que se pierde es un retroceso en la construcción de una ciudad más habitable y sostenible”, subrayaron en un comunicado.
Árbol maduro frente a nueva plantación
El Ayuntamiento de Huesca ha anunciado la plantación de 420 árboles nuevos como compensación a los ejemplares talados en Las Harineras. Sin embargo, desde OSCA XXI insisten en que esta medida no puede equipararse al valor de los árboles que ya formaban parte del entorno.
“Un árbol maduro genera un gran refugio de biodiversidad, enfría hasta ocho grados más la temperatura del ambiente y su sombra es inmensamente más extensa. Además, ya está adaptado a la climatología local, mientras que los jóvenes plantados tienen altas probabilidades de no superar los primeros años”, advierten.
El colectivo vecinal recalca que un árbol asentado es mucho más que un elemento ornamental: constituye una pieza fundamental en la lucha contra el cambio climático y un refugio climático natural para la población. Por ello, sostienen que la tala de ejemplares consolidados debe ser siempre la última opción en la planificación urbana.
Una ciudad que priorice la naturaleza
Más allá de la crítica a la tala, OSCA XXI plantea una propuesta alternativa para la capital altoaragonesa: la creación de corredores verdes que conecten todos los barrios de la ciudad, permitiendo a la ciudadanía pasear bajo la sombra y disfrutar de entornos frescos y saludables.
“Necesitamos una ciudad diseñada para sus habitantes, desde los más pequeños hasta los más mayores. Espacios que favorezcan la vida en común y que no estén subordinados únicamente al tráfico o al cemento”, señalaron. Para la federación, Huesca debe avanzar hacia un modelo de ciudad que combine movilidad, sostenibilidad y calidad de vida, en línea con las tendencias urbanísticas de las principales capitales europeas.
Reclamo de participación ciudadana
Uno de los puntos en los que más han insistido los vecinos es en la necesidad de una participación ciudadana real en la toma de decisiones urbanísticas. Según OSCA XXI, la actual práctica de someter los proyectos a exposición pública es insuficiente.
“Queremos participar en el diseño de la ciudad, no limitarnos a reclamar o protestar después”, subrayan. En este sentido, reclaman mesas de trabajo, procesos deliberativos y consultas vecinales que permitan que los proyectos urbanos reflejen las prioridades de la población.
La federación recuerda que Huesca se enfrenta a retos de futuro como el cambio climático, la despoblación o el envejecimiento de la población, y que solo mediante una planificación consensuada y sostenible será posible construir una ciudad preparada para afrontarlos.

