El mes que descolocó a los meteorólogos: Zaragoza, entre las más lluviosas de España en marzo

El aeropuerto de Zaragoza acumuló 74 mm en marzo, un 200% más de lo normal, mientras Córdoba o Murcia vivieron uno de sus meses más secos

El mes de marzo de 2026 ha cerrado con una paradoja meteorológica difícil de explicar a simple vista: normal en el conjunto de España, pero con realidades muy distintas según la región. Aragón —y Zaragoza en particular— ha sido uno de los territorios donde más ha llovido, con registros que doblan con creces los valores habituales del mes, según los datos de la AEMET.

Zaragoza, con el doble de lluvia habitual en marzo

La estación del aeropuerto de Zaragoza ha sido uno de los observatorios más destacados de todo el país este marzo. Con 74 milímetros recogidos a lo largo del mes, el registro supera en torno a un 200% la media histórica para este período. Un dato que, visto desde la calle, tiene su traducción evidente: cielos encapotados, jornadas de lluvia persistente y un Ebro que ha llegado a este cambio de mes con niveles por encima de lo habitual.

Para entender la magnitud del dato, conviene recordar que la media de precipitaciones en Zaragoza durante el mes de marzo ronda los 25 milímetros. Cuadruplicar ese registro —o incluso superarlo— no es algo que ocurra todos los años. De hecho, en la memoria reciente de los aragoneses pesan más los marzos secos, con la sequía estructural que ha castigado al valle del Ebro en los últimos ejercicios, que episodios como el de este 2026.

Esto no significa que toda Aragón haya vivido el mismo mes. Las precipitaciones en la comunidad nunca son homogéneas: el Pirineo tiene sus propias dinámicas, las sierras ibéricas acumulan nieve y lluvia de forma diferente, y las zonas de la Tierra Baja o el Bajo Aragón responden a patrones distintos. Pero el dato del aeropuerto capitalino sirve como referencia de lo que ha sido un mes inusualmente húmedo para el eje del Ebro.

Un país con dos marzos distintos

Lo que hace especialmente llamativo este marzo de 2026 es la dualidad que presenta el mapa de España. Mientras Aragón y otras zonas del este y el norte recibían más agua de la esperada, el sur y el oeste peninsular vivían justo lo contrario. Córdoba ha registrado un déficit del 78% respecto a su media. Ourense, un 85%. Cáceres, también en niveles similares. Son cifras que, en zonas ya de por sí afectadas por la presión sobre los embalses y la agricultura de secano, no dejan de ser preocupantes.

La compensación entre ambas realidades es lo que ha llevado a la AEMET a calificar el mes como "normal" a escala nacional, con una anomalía de precipitaciones de prácticamente 0 milímetros. El número cuadra, pero esconde una fotografía muy diferente si se desagrega por territorios.

El caso de las islas Canarias merece mención aparte. Gran Canaria-Aeropuerto acumuló casi 75 mm durante el mes, lo que supone un 528% más de lo normal. Ha sido, según los registros disponibles, el marzo más lluvioso del que se tiene constancia en el archipiélago. Un dato histórico que, curiosamente, ha pasado algo desapercibido en el relato general del mes.

Las temperaturas, entre lo cálido y lo frío según la zona

En cuanto a las temperaturas, el patrón ha sido similar: normalidad aparente en el conjunto, pero con contrastes notables entre regiones. El noroeste y norte de España —Galicia, León, zonas del Cantábrico— ha tenido un marzo entre ligeramente cálido y cálido. Pontevedra ha destacado con una anomalía de +1,4 grados sobre su valor normal. León, con +1,2 grados.

Aragón, en términos térmicos, ha estado en la zona de la normalidad o levemente por encima, sin los picos que se han registrado más al noroeste. Ni un mes especialmente suave ni uno especialmente frío. El frío anómalo ha sido protagonista más bien en el sur y el sureste: Córdoba ha cerrado marzo con -0,9 grados respecto a su media, y lugares como Murcia o Alicante también han estado por debajo de lo habitual. Una primavera que, en esas zonas, ha tardado en llegar de verdad.

La anomalía media de temperatura para el conjunto del país ha sido ligeramente superior a 0 grados, pero sin alcanzar los +0,3 grados, lo que técnicamente lo sitúa dentro de los parámetros de un mes normal. Ni el marzo más cálido de la historia ni uno para recordar por las bajas temperaturas. Una rareza en tiempos de récords climáticos casi continuos.

El contexto: un inicio de primavera que llega con matices

Marzo es el primer mes de la primavera meteorológica, la que se cuenta de forma fija del 1 de marzo al 31 de mayo, independientemente del equinoccio astronómico. Que arranque en la normalidad estadística es, en sí mismo, una noticia en el contexto de los últimos años, marcados por anomalías térmicas al alza y déficits hídricos persistentes en buena parte de la península.

Para Aragón, el saldo del mes es positivo en términos de reservas. El agua caída en el eje del Ebro y en las cabeceras de los afluentes pirenaicos contribuye a aliviar, al menos parcialmente, la situación de los embalses de la cuenca. La Confederación Hidrográfica del Ebro irá actualizando los datos de almacenamiento en las próximas semanas, cuando se pueda calibrar mejor el impacto real de las precipitaciones de este mes.

Ahora la mirada se dirige a abril, el mes que tradicionalmente marca el tono de la primavera en Aragón. Las previsiones de la AEMET a largo plazo apuntan a temperaturas ligeramente por encima de lo normal para el conjunto de la estación, aunque con incertidumbre alta en lo que respecta a las precipitaciones.

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