El Pirineo aragonés se despide: cuándo cierra cada estación tras uno de sus mejores inviernos

Formigal, Astún, Candanchú, Cerler y Panticosa encaran sus últimas jornadas después de una temporada con espesores récord de hasta tres metros
Pistas de esquí de Aramon
Pistas de esquí de Aramon

Las estaciones de esquí del Pirineo de Aragón afrontan sus últimos días de temporada después de más de cien jornadas de actividad casi ininterrumpida. Los cinco complejos de la cordillera oscense —Formigal, Panticosa y Cerler bajo el paraguas de Aramón, junto a Astún y Candanchú— han cerrado uno de los inviernos más generosos en nieve de la última década, marcado por una sucesión de borrascas que dejaron espesores inéditos en muchas estaciones.

Formigal, la gran protagonista de la temporada

El complejo de Formigal ha sido el ejemplo más llamativo de lo que ha dado de sí este invierno en el Pirineo aragonés. La estación abrió sus puertas el 29 de noviembre, la fecha más madrugadora en seis años, y a lo largo de los meses siguientes llegó a registrar tres metros de nieve en sus cotas más altas y 170 centímetros en la parte más baja del dominio esquiable. Unos registros que se mantuvieron durante buena parte de febrero y los primeros días de marzo, lo que le valió aparecer en los rankings internacionales de estaciones con mayor cantidad de nieve del mundo.

No es un dato menor. En temporadas recientes, las estaciones pirenaicas han tenido que lidiar con aperturas tardías, cierres anticipados y tramos de pista con nieve artificial de apoyo para cubrir las carencias de la naturaleza. Este año el guion ha sido completamente distinto: la nieve llegó pronto, se quedó y aguantó. Los operadores de telesillas y los responsables de cada complejo llevan semanas describiendo la campaña como "excepcional", una palabra que en el sector no se pronuncia a la ligera.

El relato de Formigal se puede extrapolar, con sus propias cifras, a Panticosa y Cerler, también gestionadas por Aramón, la sociedad participada por el Gobierno de Aragón y la entidad financiera Ibercaja. Las tres cierran el Domingo de Resurrección, esto es, el 5 de abril, y desde la empresa descartan de momento cualquier prórroga. Según confirman fuentes de la compañía, no hay sobre la mesa ningún escenario alternativo a ese calendario previsto.

Astún se da una semana más; Candanchú valora sus opciones

Donde sí ha habido movimiento en los últimos días es en el Valle del Aragón. Astún anunció esta semana que alargará su temporada hasta el Lunes de Pascua, el 6 de abril, un día más de lo que tenía marcado inicialmente. Y ahí no acaba la cosa: la dirección de la estación también ha dejado abierta la puerta a operar durante el fin de semana del 11 y 12 de abril "si las condiciones meteorológicas son favorables", aunque en horario reducido, de 08.15 a 14.30 horas.

Este fin de semana, Astún presentaba entre 150 y 225 centímetros de espesor, con prácticamente todos los remontes en funcionamiento y el 75% de las pistas disponibles. Son datos todavía solventes, aunque la realidad es que el colchón de nieve ha menguado de forma notable en las últimas semanas. Las temperaturas han subido y el ritmo de fusión se ha acelerado. Solo la cantidad acumulada durante los meses de máxima actividad nival permite plantearse estirar la temporada unos días más.

Su vecina de cordillera, Candanchú, mantiene por el momento el cierre previsto para el 5 de abril. Su director general, Álvaro Luna, señaló a los medios que irán evaluando la evolución de los próximos días, aunque admite que, de momento, "no hay una justificación clara" para ampliar el calendario. También Candanchú ha sido noticia este invierno por sus espesores, llegando a situarse entre las estaciones con más nieve de Europa en determinados momentos de la temporada.

Las previsiones meteorológicas, en contra a partir de Semana Santa

El factor que más pesa en las decisiones de cierre no es tanto el estado actual de las pistas como lo que dicen los modelos meteorológicos para las próximas semanas. Las previsiones apuntan a que, a partir de Semana Santa, las temperaturas en el Pirineo oscense subirán de forma sostenida hasta superar los 15 grados en cotas medias, lo que acelerará la fusión de la nieve de manera significativa. Con ese escenario, prolongar la actividad más allá del puente de Pascua resulta complicado desde el punto de vista técnico y operativo, por mucho que el espesor acumulado sea todavía considerable en las partes altas.

Las estaciones turolenses, Javalambre y Valdelinares, ya echaron el cierre el domingo 22 de marzo, adelantándose a sus homólogas pirenaicas. Su dominio esquiable, situado a menor altitud y más expuesto a las temperaturas suaves de la primavera, no pudo aguantar más. En el Pirineo, la altitud juega a favor y permite estirar unos días más la temporada, pero el calendario tiene los días contados.

Para los aficionados a los deportes de nieve que quieran apurar las últimas bajadas del año, las próximas semanas ofrecen todavía una ventana de oportunidad. Eso sí, conviene no esperar demasiado: las fechas ya están fijadas y las condiciones irán empeorando a medida que avance abril.

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